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jueves, 27 de junio de 2013

Prostitutas de México estudian periodismo






Con su peluca rubia, Tesoro, prostituta transexual mexicana que padece VIH, lee en voz alta. Línea a línea, corrige la entrevista que realizó a una colega en su clase de periodismo para meretrices, con la esperanza de contar sus historias sin el amarillismo de la prensa.

Hastiadas de ver que las entrevistas hechas por periodistas a prostitutas “se quedan en la superficie”, desde hace cuatro años un puñado de trabajadoras sexuales –como prefieren que las llamen– aprenden a redactar y editar entrevistas a sus compañeras, experiencia reporteril que incluso a ellas les “parte el corazón”.

Su objetivo es publicar un libro que revelará, por ejemplo, la forma en que proxenetas y traficantes de personas enganchan a las jovencitas. El lector descubrirá también que “desde los (dueños y administradores de) hoteles están de acuerdo para meter allí a las niñas amordazadas para que los clientes las vean como pedazos de jamón”, espeta con rabia Beatriz, prostituta retirada recientemente.

“¡No, cabrón!, hay cosas muy fuertes. Por dentro lloras, pero debes aguantar como buena reportera. Tienes que seguir dándole cauce a la entrevista”, comenta Beatriz sobre lo que considera más difícil en su nueva vocación.

“¿Le pongo punto en lugar de coma, verdad?”, pregunta Laura González, alias Tesoro, al leer de corrido una línea de su texto bajo la mirada cómplice de su maestra, la periodista Gloria Muñoz, directora del periódico en línea Desinformémonos y articulista del diario La Jornada.

Las prostitutas tienen la impresión de que los periodistas “no conocemos nada de su trabajo y que de cualquier manera no respetamos lo que ellas dicen”, cuenta Muñoz, quien tuvo la idea de crear este taller junto con la organización Brigada Callejera.

“Solo nosotras nos entendemos… A mí me han hecho entrevistas pero me guardo muchas cosas. Yo he visto que solo nosotras sabemos lo que se sufre”, dice Tesoro, quien confiesa, divertida, que está maravillada con el hecho de que sus manos toquen “algo más que pito y chile (penes)” desde que está en el curso.

Como periodista novata, Tesoro quiere revelar cifras que pocos se molestan en registrar: 27 prostitutas fueron asesinadas en México sólo en el primer semestre de 2012, según Brigada Callejera.

Ya sobre una de las oscuras esquinas de la avenida Tlalpan –donde trabajan unas 1.500 prostitutas, según Brigada Callejera–, Tesoro dice que como periodista espera transmitir el lado más humano de la prostitución.

elcronistadigital.com

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