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lunes, 29 de octubre de 2012

Pacífico mexicano en riesgo de tsunamis



Momento captado de tsunami en Japón. Foto: Red


Las costas del Pacífico mexicano son susceptibles a tsunamis generados por maremotos originados en Centroamérica e incluso del otro lado del océano Pacífico, afirmó el investigador de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Carlos Mendoza.

“No se trata de predecir terremotos ni tsunamis (olas gigantes que llegan a las costas y causan inundaciones), sino saber que existe la probabilidad de que ocurran y estar preparados para afrontarlos”, explicó el especialista en un comunicado difundido este lunes por la máxima casa de estudios de México.

El investigador del centro de Geociencias de la UNAM, campus Juriquilla, estado de Querétaro (centro), estudia los sismogramas (registros mundiales de las formas de las ondas sísmicas) para entender el comportamiento de los fenómenos generados por los terremotos y los maremotos.

Mediante el análisis de los sismogramas, los especialistas tratan de entender cómo se deforma el fondo del mar y se forman olas gigantes, además de conocer las características del deslizamiento de una falla.

“Al revisar y analizar de manera invertida los sismogramas, se trata de entender lo que pasó. La fuente del sismo que comúnmente se muestra como un ‘puntito’ en mapas, realmente es una falla que se desliza, tiene dimensiones y cantidades de ruptura heterogéneas”, explicó.

Los infogramas permiten simular un movimiento a nivel local o a distancia para establecer códigos de construcción y trazar escenarios de movimientos que puedan afectar la zona de subducción (deslizamiento del borde de una placa de corteza terrestre por debajo del borde de otra) en los estados de Colima, Jalisco y Michoacán.

De acuerdo con Mendoza, es necesario estudiar más la física de la fuente de un sismo y conocer cómo se comportan las zonas de interplacas en la costa de México que generan fuertes terremotos y qué propiedades tienen.

“El terremoto más fuerte que conocemos en la historia documentada de la sismología es el que ocurrió en Chile el 22 de mayo de 1960, con una magnitud de 9,5 grados en la escala de Richter, y generó un tsunami parecido al de 2004, en Indonesia”,

El movimiento, indicó Mendoza, se propagó a lo largo de las costas del océano Pacífico, incluso de México. Causó daños en California, pero principalmente en Hawái, debido a que una serie de olas devastó la ciudad de Hilo y mató a cientos de personas.

A raíz de ese desastre se creó el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacifico (PTWC, por sus siglas en inglés), en Ewa Beach, Hawaii, cuyo objetivo es dar información en tiempo real de la ocurrencia de terremotos y de la amplitud de las olas marinas que generan, para así reducir el impacto.

El PTWC dispone de instrumentos que miden el nivel del mar y de personal que emite una alerta a diferentes niveles. En el primer nivel señala la posibilidad de que se haya generado un tsunami.

“Los especialistas de este centro no dicen ‘se generó un tsunami’. Si observan que ha ocurrido cambian a un segundo nivel, emiten una alerta”, señaló especialista.

En caso de que un sismo genere un tsunami, las olas de éste llegan en minutos a la costa más cercana de donde ocurrió aquél.

“En mar abierto se propagan a 700 kilómetros por hora, pero con una amplitud muy pequeña. Si llegan a la costa, luego de un recorrido de 18, 20 o 24 horas, según la lejanía de ésta, su velocidad disminuye y su amplitud se incrementa para conservar la energía, entonces sí pueden ser destructivas”, explicó.

Mendoza afirmó que la sismología es una ciencia muy joven, apenas con un siglo de vida, por lo tanto son pocos los conocimientos que se tienen sobre el tema.

elcronistadigital.com

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