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jueves, 28 de febrero de 2013

Carta al Maestro: A propósito de la Reforma Educativa



Foto: Red


Carta al Maestro


Te escribo a ti, maestro, porque eres tú la pieza fundamental en la que recae la formación inicial de nuestros niños en México; son ellos nuestro mejor y tal vez el único activo a futuro, nuestra esperanza en el cambio. Los padres de familia te hemos confiado su educación si bien la responsabilidad es compartida. Así, en tus manos recae también su futuro y te pido, reconsideres la estrategia que estás tomando en este momento, siguiendo las órdenes de una líder que sólo ha sabido entretejer redes para protegerse a sí misma e incrementar su fortuna y privilegios: te hablo de tu representante Elba Esther Gordillo Morales.

Te recuerdo que Gordillo Morales, tu líder ‘moral’ y actual presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) no es aborrecida -como sus defensores argumentan- por una cultura machista que impera en nuestra sociedad y que en este espacio no negamos, sino que se hace por los excesos cometidos y que nos indignan a quienes con no otra herramienta que el esfuerzo y el trabajo duro, vemos como su cuestionable actuar le recompensa con una fortuna que podría superar los mil millones de pesos.

Sobra decir que la riqueza que posee no es producto del trabajo, sino de las negociaciones en lo oscurito, del chantaje, de la corrupción, de la impunidad y de un sinnúmero de actos carentes de toda ética sólo comparables con sus constantes muestras de ignorancia. No es distinta pues de Carlos Romero Deschamps, Napoleón Gómez Urrutia y tantos otros saqueadores que encuentran todas las facilidades para proliferar en nuestro país.

Es cierto que la Reforma Educativa no resolverá el problema estructural de la formación y aprendizaje básicos en México, pero arrebata a tu sindicato, el SNTE, el poder fáctico de decidir los cauces de la administración en la enseñanza que hacen de manera discrecional y las más de las veces, mezquina. Que el ingreso, permanencia y promoción de los trabajadores de la educación pase a manos de las autoridades tampoco es garantía de que mejore, sin embargo, parece que no podemos llegar más hondo de dónde ya nos encontramos. Al menos en los distintos niveles de gobierno la presión social obliga a mejorar los instrumentos de transparencia y acceso a la información, condición que su sindicato no adolece.

Tus cartas de presentación

No debe de extrañarles la visión que nuestra sociedad tiene de ustedes, al ser pieza fundamental de la solución -aunque también del problema- y donde los resultados de sus educandos hablan por sí mismos: el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) ha dejado en claro que la educación en México es de mala calidad y no sólo eso, sino que empeora cuando en otras naciones hay avances. En las pruebas correspondientes para los periodos 2000 y 2003 se estuvo en el penúltimo lugar dentro del grupo de países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en los 3 rubros evaluables, a saber Matemática, Competencia de lectura y Ciencias naturales. En las posteriores -2006 y 2009- se estuvo en última posición. En matemáticas los alumnos ocupan el nivel más bajo en la escala: el número 1 de 5.

En las pruebas ENLACE correspondientes al 2012, el panorama de su desempeño también es magro. Tanto en Matemáticas como en Español, seis de cada diez estudiantes tienen conocimiento insuficiente/elemental a nivel primaria mientras que en secundaria el mismo nivel de conocimientos raquítico corresponde a 8 de 10 educandos. En Ciencias, siete por cada 10 estudiantes están en esta condición tanto en primaria como en secundaria. La peor educación se encuentra en Matemática a nivel secundaria, donde casi la mitad de los estudiantes tienen conocimiento elemental insuficiente.

Peor aún, el Examen Nacional de Habilidades y Conocimientos Docentes demostró que con un 3 de calificación, es suficiente para la obtención de una plaza. Un aspirante que alcanza 30 aciertos tiene el nivel de conocimientos promedio que los que ya imparten y no sólo eso, sino que cuando llegan a las escuelas son ‘temidos’ por venir mejor preparados que las generaciones anteriores. Sustentado temor el suyo.

Es cierto que el problema de la educación no parte exclusivamente del profesorado, sin embargo, de contar ustedes con las habilidades mínimas suficientes, serían capaces de mejorar estas condiciones. La Secretaría de Educación Pública por su parte, ha cumplido a secas con su rol. En materia de cobertura el porcentaje de estudiantes que no es absorbido en el sistema educativo nacional es muy reducido. México es también el segundo país que mayor proporción de su presupuesto destina a educación según la misma OCDE.

Comprendemos como sociedad el por qué se opongan a evaluaciones obligatorias en cuyo mérito se base tanto su ingreso y permanencia, como su promoción. Se oponen a una reforma educativa que en principio, les beneficia. Tú, maestro, no has sabido aprovechar los elementos con los que cuentas para tu propio crecimiento personal. El programa de Carrera Magisterial de hecho, es insostenible. Si sólo la mitad de ustedes estuviera comprometido con su oficio, en una década serían capaces de triplicar su sueldo real –independientemente de las negociaciones sindicales- y así, hacer que la inversión en educación pase de ser el 20 al 40% del presupuesto total de la federación, toda vez que 92 centavos de cada peso que se gasta en ese rubro, va destinado a sus salarios. La única razón por la que nadie ha levantado la voz sobre la inviabilidad financiera de este esquema, es porque quienes dictan las políticas subestiman tu capacidad al igual que lo haces tú mismo. Ustedes no tienen vocación y tampoco quieren capacitarse. La gran mayoría de ustedes se conforma con el aumento en su sueldo derivado de los decretos, es decir, que bajo el único mérito de no hacer nada, tu sueldo se duplique cada década en lugar de hacerlo crecer seis veces más en el mismo periodo.

Tu legado

No te entristezca que hoy en día, nadie quiera ser maestro ni seguir tu ejemplo, salvo el reducido grupo de pocas de sus amistades además de sus familias. El proyecto de vida de tus compañeros hasta ahora ha sido el de conseguir plaza –muchas veces mediante la compra de la misma- y a partir de allí, dejar de prepararse, pues su labor es ‘segura’ independientemente de sus resultados. Ustedes son los únicos trabajadores donde una vez dentro del sistema, dan por asentado su permanencia. Cierto es que se les brindan pocos elementos para actualizarse, pero esa condición no es exclusiva de su área laboral, con la diferencia de que si no se resuelve no hay ninguna certeza sobre el futuro en las demás labores.

Los catedráticos de Instituciones de Educación Media Superior y Superior son quienes se encargan de la re-educación de los estudiantes. El sistema de formación magisterial es una estructura ambigua que debes luchar por cambiar y profesionalizar. Si quienes se dedicaron a tu enseñanza y formación cuando eras estudiante ingresaron al magisterio luego de concluir la formación básica, ese círculo se desgastó y formó generaciones con insuficiencia pedagógica. Esas décadas de insuficiencia son las que siguen haciendo daño a los infantes de hoy. Sin embargo, comprendemos lo difícil que es cambiar una estructura así: entiéndase que no reclamamos tu falta de preparación –finalmente no eres culpable de que te dieran un documento que te validara como apto para impartir enseñanza básica- sino tus pocas ganas de querer superarte y sobre todo, tus mentiras.

Tu chantaje

Lo que más nos duele a los padres de familia no es el hecho de tus magros resultados en evaluaciones, la poca disposición a las capacitación o que nunca hayas luchado por reformar un sistema de formación magisterial que sólo generó círculos de mediocridad; nos laceran tus mentiras y tus chantajes, el uso de la presión y de la violencia para defender tus privilegios, la manipulación cínica que se aprovecha de aquellos a quienes enseñaste de manera insuficiente.

La educación no se privatizará y la Reforma Educativa no deja abierto ese espacio en la Constitución, siempre que la fracción cuarta del Artículo 3ro constitucional continúa destacando “Toda la educación que el Estado imparta, será gratuita”. La laicidad de esta continúa radicando en su fracción primera y se refuerza también con el Art. 24 Constitucional mientras que la obligatoriedad se encuentra precisada en su primer párrafo.

La autonomía de gestión de las escuelas en ningún momento significa que los padres de familia absorberán el costo de los salarios o de los servicios públicos –que son pagados por los gobiernos y se derivan de diversos convenios para afrontar su obligación si bien hay algunos ‘vivos’-. La partida presupuestaria de la Secretaría de Educación Pública Federal así como las de las estatales deben contemplar este gasto si bien a algunas autoridades se les hace fácil desviar este recurso. Por otro lado, la autonomía de gestión sí regularía las cuotas escolares, mismas que siempre se han dado para motivos distintos a los que suelen decirse e incluso, en ocasiones bajo la complicidad de las mesas directivas de padres de familia. Los gastos no esenciales de las escuelas podrían obtenerse de las cooperativas o bien, tendrían la libertad de celebrar convenios para cubrirlos. No se olvide sin embargo, que la gestión se puede realizar ante la misma SEP para que afronte sus obligaciones, en su caso.

Entendemos que su gremio se niegue al sometimiento de evaluaciones periódicas con la intención de asegurar su permanencia, pero por favor, dejen de mentirle a la sociedad, Bastante daño han hecho al país ustedes los que no se preparan, los que compraron su plaza, los que ingresaron por compadrazgo y hasta los que nunca se preocuparon por actualizarse. Comprendan que sus ingresos como cualquier servidor público, proviene del erario. Somos sus jefes y no estamos conformes con sus resultados. Ayúdenos a generalizar este mismo concepto para todos los trabajadores y funcionarios cuyo ingreso también dependa del erario.
 

Por Emmanuel Ameth
losangelespress.org


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