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viernes, 11 de julio de 2014
martes, 27 de mayo de 2014
Cambio climático: el capitalismo, incompatible con la vida
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Marx dividió la historia de la Humanidad según los modos de producción imperantes en cada etapa. El modelo analítico marxista sigue siendo válido hoy para historiadores, economistas, sociólogos y otros científicos sociales que tengan por objeto de sus investigaciones el conocimiento del pasado o el análisis del comportamiento del hombre a través de los tiempos. Sin embargo, si bien la categorización histórica elaborada por Marx y Engels ayuda muchísimo para comprender nuestro pasado y atisbar nuestro futuro, hay que escarbar un poco más en sus escritos para concluir que los modos de producción definidos se encierran en el único que hasta ahora hemos conocido: El capitalista, que es aquel mediante el cual un hombre o grupo de hombres –no tienen por qué ser los más listos, ni siquiera los más fuertes: interviene la fortuna, la desaprensión y la oportunidad- explotan a otros para su beneficio personal al tiempo que se construyen una moral justificativa ad hoc –las religiones- y se apropian sin recato de los recursos de la Naturaleza.
Durante los primeros modos de producción, el hombre depredador dominante tenía intención pero no los medios tecnológicos suficientes como para causar daños significativos al ecosistema. Un hombre o grupo de hombres podían tener a un millón de personas trabajando esclavizadas en canteras de piedra o cortando árboles, pero lo tenían que hacer con instrumentos manuales y su acción no impedía la regeneración del medio natural. Fue a partir de la revolución industrial –que acaeció en una pequeñísima porción del territorio emergido y hasta hace unas décadas no llegó al resto- cuando el hombre depredador comenzó a pensar que no tenía límites, que la naturaleza –al igual que al resto de sus semejantes- podía ser dominada y puesta a su servicio. El motor de explosión, la dinamita y la bomba atómica –hoy también internet y las nuevas tecnologías- le hicieron ver que se podía borrar del mapa una ciudad con todos sus habitantes, cambiar una montaña de sitio, poner puertas al mar, agujerear la Tierra hasta sus entrañas, cambiar el curso de los ríos, volar y desplazarse de un lugar a otro del planeta en menos tiempo del que antes se gastaba en ir de Barcelona a San Cugat, crear vida de la nada... Dios, aliado incondicional de los poderosos, había muerto: No hacía falta. La Democracia, que nunca contó con tan omnipotente aliado y sí con su enemiga, tampoco: Era un estorbo a la codicia.
En su afán por conocer y clasificar, los hombres también dividieron el tiempo en periodos, tocándonos a nosotros el Cuaternario, que caracterizado por la sucesión de largas glaciaciones y no más cortas desglaciaciones existe desde hace más de dos mil quinientos millones de años. En las etapas frías, los hielos llegaban hasta el Estrecho de Gibraltar; en los periodos cálidos se retraían hasta el lugar que más o menos todavía ocupan hoy. Lo que no ha ocurrido jamás en la historia es la desaparición total de la masa de hielo, hecho al que podríamos asistir dentro de unas décadas con las consecuencias imprevisibles para la vida que ello tendría.
Decía Manuel Azaña que en España había dos cosas claras: Una que no se leía, otra que llovía poco. La primera sigue siendo cierta, la segunda hay que matizarla porque llovía en la cornisa catábrica, en las zonas de influencia atlántica y en las cordilleras. Recuerdo que cuando iba al Instituto tenía que atravesar una parte considerable de la huerta de Caravaca -ciudad murciana situada en las estribaciones de la Sierra de Segura con una altitud de seiscientos cincuenta metros- sufriendo las consecuencias de un clima extremo. Desde Noviembre hasta finales de marzo los campos se teñían de blanco por la escarcha o la nieve, y el frío –hablo del Sur- superaba con frecuencia los siete grados bajo cero haciendo reventar las cañerías del agua potable. Si a eso añadimos que debido a la educación franquista era obligatorio ir a clase con pantalón corto y que ni en escuelas ni institutos había ningún tipo de calefacción, es fácil concluir que al menos en España estábamos muy cerca de la felicidad y que contribuíamos muy poco al cambio climático. La memoria es selectiva y por ello el cerebro de cada cual guarda una pequeña porción de recuerdos sin que necesariamente sean los más destacadas del itinerario vital. En mi caso, recuerdo el frío, un frío persistente y cruel que se hacía más patente en Navidad, cuando carentes de cualquier lugar de ocio dónde reunirnos salíamos a las calles para patinar en los enormes charcos helados. Sin embargo, también recuerdo que a finales de los años setenta y principios de los ochenta, la cosa comenzó a cambiar y aquellas Navidades frías, heladas, blancas, dejaron de serlo para convertirse en una especie de primavera disminuida en la que no era raro pasar una Nochebuena con temperaturas por encima de los quince grados. Fue por entonces –estudiaba Geografía en Madrid- cuando oí hablar por primera vez de cambio climático. Había profesores que hablaban de ello como algo natural debido a que estábamos sufriendo una desglaciación y otros que avisaban de que la acción del hombre estaba repercutiendo muy negativamente sobre el clima y la naturaleza en general. Acusados de alarmistas, muchos de los defensores de esta segunda opción fueron acallados por los medios de comunicación mientras los gobiernos, preocupados exclusivamente por el corto plazo y el crecimiento insostenible, hacían caso omiso a sus advertencias y recomendaciones. No es hasta 1997 que, alarmados por datos incontrovertibles que demostraban la disminución alarmante de la capa de ozono –imprescindible para la vida- y de los hielos, una serie de países firman el Protocolo de Kioto con el fin de disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y el consumo de combustibles fósiles. Parecía que por primera vez, los gobiernos del mundo habían dado un paso en la buena dirección para combatir un cambio que a medio plazo amenazaba seriamente la vida. Empero, sólo fue un espejismo ya que los tres principales países contaminantes no aplicaron el protocolo: Estados Unidos, China y La India, permitiéndose además a quienes lo firmaron la posibilidad de contaminar más a cambio de dinero.
Pese a la evidencia y la insistencia machacona de científicos de todo el mundo, a las manifestaciones que durante años recorrieron las principales ciudades de Europa, nadie hizo caso, y sólo cuando los hechos parecen consumados, algunos dirigentes mundiales como Al Gore se han atrevido a lanzar una tímida voz de alarma. Hoy nadie en plena posesión de sus facultades mentales y éticas duda que la acción del hombre capitalista, del modo de producción capitalista, está destruyendo el medio natural que hasta la fecha nos ha permitido vivir. La tala salvaje de superficies forestales en los cinco continentes (no olvidemos que Europa tiene hoy la décima parte de bosques que en 1800), la emisión sin mesura de monóxido y dióxido de carbono, la utilización masiva de productos químicos altamente nocivos en la industria y la agricultura, la contaminación brutal de ríos y mares, el saqueo de los fondos marinos y de la superficie terrestre están hiriendo de muerte al ecosistema que nos mantiene, no al planeta: Al planeta no le hace ninguna falta el hombre y seguirá su andadura sin él.
El capitalismo, que vive días de gloria como nunca antes conoció debido a la impunidad con la que se mueve y a la irresponsabilidad de gobiernos y ciudadanos, ya ha quitado la vida a cientos de miles de especies incompatibles con su voracidad. Sin embargo, va a morir de éxito, porque un simple aumento de la temperatura media global de tres o cuatro grados haría imposible la vida humana en buena parte del mundo, porque los medios de consumo minerales y fósiles son finitos, porque la Naturaleza está harta del hombre depredador y a punto de decir lo que el género humano debió decir ha mucho tiempo: Hasta aquí hemos llegado. Sólo un consumo responsable, un desarrollo sostenible y armonizado, la disminución drástica de la emisión de gases, líquidos y sólidos contaminantes y un plan mundial de repoblación forestal científica podría detener o disminuir la catástrofe que el capitalismo nos ha traído, pero para eso hace falta que muera, matándolo: Es incompatible con la vida.
Marx dividió la historia de la Humanidad según los modos de producción imperantes en cada etapa. El modelo analítico marxista sigue siendo válido hoy para historiadores, economistas, sociólogos y otros científicos sociales que tengan por objeto de sus investigaciones el conocimiento del pasado o el análisis del comportamiento del hombre a través de los tiempos. Sin embargo, si bien la categorización histórica elaborada por Marx y Engels ayuda muchísimo para comprender nuestro pasado y atisbar nuestro futuro, hay que escarbar un poco más en sus escritos para concluir que los modos de producción definidos se encierran en el único que hasta ahora hemos conocido: El capitalista, que es aquel mediante el cual un hombre o grupo de hombres –no tienen por qué ser los más listos, ni siquiera los más fuertes: interviene la fortuna, la desaprensión y la oportunidad- explotan a otros para su beneficio personal al tiempo que se construyen una moral justificativa ad hoc –las religiones- y se apropian sin recato de los recursos de la Naturaleza.
Durante los primeros modos de producción, el hombre depredador dominante tenía intención pero no los medios tecnológicos suficientes como para causar daños significativos al ecosistema. Un hombre o grupo de hombres podían tener a un millón de personas trabajando esclavizadas en canteras de piedra o cortando árboles, pero lo tenían que hacer con instrumentos manuales y su acción no impedía la regeneración del medio natural. Fue a partir de la revolución industrial –que acaeció en una pequeñísima porción del territorio emergido y hasta hace unas décadas no llegó al resto- cuando el hombre depredador comenzó a pensar que no tenía límites, que la naturaleza –al igual que al resto de sus semejantes- podía ser dominada y puesta a su servicio. El motor de explosión, la dinamita y la bomba atómica –hoy también internet y las nuevas tecnologías- le hicieron ver que se podía borrar del mapa una ciudad con todos sus habitantes, cambiar una montaña de sitio, poner puertas al mar, agujerear la Tierra hasta sus entrañas, cambiar el curso de los ríos, volar y desplazarse de un lugar a otro del planeta en menos tiempo del que antes se gastaba en ir de Barcelona a San Cugat, crear vida de la nada... Dios, aliado incondicional de los poderosos, había muerto: No hacía falta. La Democracia, que nunca contó con tan omnipotente aliado y sí con su enemiga, tampoco: Era un estorbo a la codicia.
En su afán por conocer y clasificar, los hombres también dividieron el tiempo en periodos, tocándonos a nosotros el Cuaternario, que caracterizado por la sucesión de largas glaciaciones y no más cortas desglaciaciones existe desde hace más de dos mil quinientos millones de años. En las etapas frías, los hielos llegaban hasta el Estrecho de Gibraltar; en los periodos cálidos se retraían hasta el lugar que más o menos todavía ocupan hoy. Lo que no ha ocurrido jamás en la historia es la desaparición total de la masa de hielo, hecho al que podríamos asistir dentro de unas décadas con las consecuencias imprevisibles para la vida que ello tendría.
Decía Manuel Azaña que en España había dos cosas claras: Una que no se leía, otra que llovía poco. La primera sigue siendo cierta, la segunda hay que matizarla porque llovía en la cornisa catábrica, en las zonas de influencia atlántica y en las cordilleras. Recuerdo que cuando iba al Instituto tenía que atravesar una parte considerable de la huerta de Caravaca -ciudad murciana situada en las estribaciones de la Sierra de Segura con una altitud de seiscientos cincuenta metros- sufriendo las consecuencias de un clima extremo. Desde Noviembre hasta finales de marzo los campos se teñían de blanco por la escarcha o la nieve, y el frío –hablo del Sur- superaba con frecuencia los siete grados bajo cero haciendo reventar las cañerías del agua potable. Si a eso añadimos que debido a la educación franquista era obligatorio ir a clase con pantalón corto y que ni en escuelas ni institutos había ningún tipo de calefacción, es fácil concluir que al menos en España estábamos muy cerca de la felicidad y que contribuíamos muy poco al cambio climático. La memoria es selectiva y por ello el cerebro de cada cual guarda una pequeña porción de recuerdos sin que necesariamente sean los más destacadas del itinerario vital. En mi caso, recuerdo el frío, un frío persistente y cruel que se hacía más patente en Navidad, cuando carentes de cualquier lugar de ocio dónde reunirnos salíamos a las calles para patinar en los enormes charcos helados. Sin embargo, también recuerdo que a finales de los años setenta y principios de los ochenta, la cosa comenzó a cambiar y aquellas Navidades frías, heladas, blancas, dejaron de serlo para convertirse en una especie de primavera disminuida en la que no era raro pasar una Nochebuena con temperaturas por encima de los quince grados. Fue por entonces –estudiaba Geografía en Madrid- cuando oí hablar por primera vez de cambio climático. Había profesores que hablaban de ello como algo natural debido a que estábamos sufriendo una desglaciación y otros que avisaban de que la acción del hombre estaba repercutiendo muy negativamente sobre el clima y la naturaleza en general. Acusados de alarmistas, muchos de los defensores de esta segunda opción fueron acallados por los medios de comunicación mientras los gobiernos, preocupados exclusivamente por el corto plazo y el crecimiento insostenible, hacían caso omiso a sus advertencias y recomendaciones. No es hasta 1997 que, alarmados por datos incontrovertibles que demostraban la disminución alarmante de la capa de ozono –imprescindible para la vida- y de los hielos, una serie de países firman el Protocolo de Kioto con el fin de disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y el consumo de combustibles fósiles. Parecía que por primera vez, los gobiernos del mundo habían dado un paso en la buena dirección para combatir un cambio que a medio plazo amenazaba seriamente la vida. Empero, sólo fue un espejismo ya que los tres principales países contaminantes no aplicaron el protocolo: Estados Unidos, China y La India, permitiéndose además a quienes lo firmaron la posibilidad de contaminar más a cambio de dinero.
Pese a la evidencia y la insistencia machacona de científicos de todo el mundo, a las manifestaciones que durante años recorrieron las principales ciudades de Europa, nadie hizo caso, y sólo cuando los hechos parecen consumados, algunos dirigentes mundiales como Al Gore se han atrevido a lanzar una tímida voz de alarma. Hoy nadie en plena posesión de sus facultades mentales y éticas duda que la acción del hombre capitalista, del modo de producción capitalista, está destruyendo el medio natural que hasta la fecha nos ha permitido vivir. La tala salvaje de superficies forestales en los cinco continentes (no olvidemos que Europa tiene hoy la décima parte de bosques que en 1800), la emisión sin mesura de monóxido y dióxido de carbono, la utilización masiva de productos químicos altamente nocivos en la industria y la agricultura, la contaminación brutal de ríos y mares, el saqueo de los fondos marinos y de la superficie terrestre están hiriendo de muerte al ecosistema que nos mantiene, no al planeta: Al planeta no le hace ninguna falta el hombre y seguirá su andadura sin él.
El capitalismo, que vive días de gloria como nunca antes conoció debido a la impunidad con la que se mueve y a la irresponsabilidad de gobiernos y ciudadanos, ya ha quitado la vida a cientos de miles de especies incompatibles con su voracidad. Sin embargo, va a morir de éxito, porque un simple aumento de la temperatura media global de tres o cuatro grados haría imposible la vida humana en buena parte del mundo, porque los medios de consumo minerales y fósiles son finitos, porque la Naturaleza está harta del hombre depredador y a punto de decir lo que el género humano debió decir ha mucho tiempo: Hasta aquí hemos llegado. Sólo un consumo responsable, un desarrollo sostenible y armonizado, la disminución drástica de la emisión de gases, líquidos y sólidos contaminantes y un plan mundial de repoblación forestal científica podría detener o disminuir la catástrofe que el capitalismo nos ha traído, pero para eso hace falta que muera, matándolo: Es incompatible con la vida.
Por Pedro Luis Angosto
Ecoportal.net
Nueva Tribuna
domingo, 27 de abril de 2014
La conciencia infantil escudo ante el cambio climático: UNAM
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Las amenazas del cambio climático son muchas y la educación representa la mejor política pública para frenar el deterioro ambiental, campo en el cual los niños de 4 a 10 años pueden consolidar una mayor conciencia ecológica y deben recibir formación en distintos temas en las escuelas rurales y urbanas, afirma Priyadarsi Roy del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM.
En los programas de todos los niveles deben introducirse conceptos sobre los problemas generados por el calentamiento global, la superpoblación, la polución, la degradación de la biodiversidad y cómo cuidar el entorno.
A la par, deben impulsarse estrategias sobre el uso de energías limpias y eficientes para el hogar, la escuela y la industria, así como el tratamiento de aguas residuales, recomendó en ocasión del Día Internacional de la Madre Tierra, 22 de abril, que se celebra en más de 170 países.
En estos trabajos la colaboración entre académicos y el sector público es crucial. Podrían formarse comisiones para compartir información científica que sea considerada en las decisiones relacionadas; además, en la UNAM se genera conocimiento útil en la materia, subrayó el investigador responsable del Laboratorio de Paleoambientes del IGL.
Calentamiento Global
En el breve periodo de evolución de la civilización humana (en comparación con la historia del planeta), la actividad antropogénica ha tenido repercusiones duraderas, que pueden sintetizarse en los efectos del cambio climático. Con rapidez, el hombre ha contaminado el suelo, el agua y la atmósfera.
El aumento de dióxido de carbono (CO2) está relacionado: en 1950 era de 300 partes por millón (ppm) y hoy rebasa las 400 ppm. En los últimos dos millones de años la Tierra no había registrado una concentración tan alta, dijo.
Este gas de efecto invernadero provoca el incremento de la temperatura, favorece la acidificación de los océanos, el derretimiento de las capas de hielo en los polos y el aumento del nivel del mar. Así, las zonas costeras quedan expuestas a inundaciones y se dan fenómenos naturales extremos como sequías y lluvias torrenciales.
En aras del crecimiento económico y por la demanda de productos y materias primas, en décadas recientes se han generado grandes cantidades de gases de efecto invernadero, lo que ha tenido repercusiones graves en el planeta, desde la desaparición de capas de hielo hasta la destrucción de arrecifes de coral. México ha contribuido como cualquier otro país al calentamiento global, advirtió.
El Protocolo de Kioto sobre el Cambio Climático (adoptado en 1997 y en vigor hasta 2005) tiene por objetivo reducir estas emisiones en un porcentaje aproximado de al menos cinco por ciento, en comparación con las generadas en 1990.
Este acuerdo internacional no ha sido ratificado por el mayor emisor a nivel mundial, Estados Unidos y países como Canadá lo han abandonado, detalló.
Si logramos educar a los niños en conservación ambiental, una generación completa instrumentará en el futuro las medidas necesarias para cuidar el planeta. Es un proceso de largo aliento que comienza con pequeñas acciones en casa, como separar residuos, reciclar o disminuir el consumo, concluyó.
Las amenazas del cambio climático son muchas y la educación representa la mejor política pública para frenar el deterioro ambiental, campo en el cual los niños de 4 a 10 años pueden consolidar una mayor conciencia ecológica y deben recibir formación en distintos temas en las escuelas rurales y urbanas, afirma Priyadarsi Roy del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM.
En los programas de todos los niveles deben introducirse conceptos sobre los problemas generados por el calentamiento global, la superpoblación, la polución, la degradación de la biodiversidad y cómo cuidar el entorno.
A la par, deben impulsarse estrategias sobre el uso de energías limpias y eficientes para el hogar, la escuela y la industria, así como el tratamiento de aguas residuales, recomendó en ocasión del Día Internacional de la Madre Tierra, 22 de abril, que se celebra en más de 170 países.
En estos trabajos la colaboración entre académicos y el sector público es crucial. Podrían formarse comisiones para compartir información científica que sea considerada en las decisiones relacionadas; además, en la UNAM se genera conocimiento útil en la materia, subrayó el investigador responsable del Laboratorio de Paleoambientes del IGL.
Calentamiento Global
En el breve periodo de evolución de la civilización humana (en comparación con la historia del planeta), la actividad antropogénica ha tenido repercusiones duraderas, que pueden sintetizarse en los efectos del cambio climático. Con rapidez, el hombre ha contaminado el suelo, el agua y la atmósfera.
El aumento de dióxido de carbono (CO2) está relacionado: en 1950 era de 300 partes por millón (ppm) y hoy rebasa las 400 ppm. En los últimos dos millones de años la Tierra no había registrado una concentración tan alta, dijo.
Este gas de efecto invernadero provoca el incremento de la temperatura, favorece la acidificación de los océanos, el derretimiento de las capas de hielo en los polos y el aumento del nivel del mar. Así, las zonas costeras quedan expuestas a inundaciones y se dan fenómenos naturales extremos como sequías y lluvias torrenciales.
El ambiente terrestre ha registrado, en más de cuatro 1,500 millones de años, una oscilación entre periodos cálidos (como el que vivimos) y fríos. Estos últimos, definidos como glaciares, duraban hasta 100,000 años, registraban una concentración de CO2 de 200 ppm y eran seguidos por los interglaciares, que se prolongaban por 10 milenios y en los que se observaba un aumento del dióxido de carbono a 280 ppm. En los últimos 60 años, este índice superó las 400 ppm.
En aras del crecimiento económico y por la demanda de productos y materias primas, en décadas recientes se han generado grandes cantidades de gases de efecto invernadero, lo que ha tenido repercusiones graves en el planeta, desde la desaparición de capas de hielo hasta la destrucción de arrecifes de coral. México ha contribuido como cualquier otro país al calentamiento global, advirtió.
El Protocolo de Kioto sobre el Cambio Climático (adoptado en 1997 y en vigor hasta 2005) tiene por objetivo reducir estas emisiones en un porcentaje aproximado de al menos cinco por ciento, en comparación con las generadas en 1990.
Este acuerdo internacional no ha sido ratificado por el mayor emisor a nivel mundial, Estados Unidos y países como Canadá lo han abandonado, detalló.
Si logramos educar a los niños en conservación ambiental, una generación completa instrumentará en el futuro las medidas necesarias para cuidar el planeta. Es un proceso de largo aliento que comienza con pequeñas acciones en casa, como separar residuos, reciclar o disminuir el consumo, concluyó.
Ecoportal.net
Campus México
http://campusmexico.mx/
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sábado, 16 de noviembre de 2013
¿Quiénes son las personas que realmente alimentan el mundo?
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En este tema es importante no olvidar que en la primavera de 2013 Monsanto acaparó los titulares cuando su trigo genéticamente modificado, MON71800, que no fue aprobado para producción o consumición, fue encontrado creciendo en el campo de un agricultor. Y sin embargo más allá de toda esta evidencia, en junio se les entregó a los ejecutivos de Monsanto y Syngenta el premio 2013 World Food Prize.
“Estas semillas controladas corporativamente son tanto destructivas como innecesarias”, apunta el comité de alianza de alimento de EU. “Están destruyendo la diversidad de plantas y dejando sin trabajo a millones de agricultores. ¿Cómo es posible que sean honorados por luchar contra el hambre?”
Ante esto, en la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, en su Reseña Agropecuaria de 2013 titulada Despierte antes de que sea muy tarde: has agricultura realmente sostenible para la seguridad alimentaria en el cambio climático se decretó que “el mundo necesita un cambio paradigmático en el desarrollo agrícola de una “revolución verde” a un método de “intensificación ecológica””.
La buena noticia es que hay un creciente número de movimientos agrícolas, pescadores, trabajadores y consumidores que están creando soluciones concretas a la pobreza y el hambre.
Los honorarios del premio 2013 de Soberanía Alimentaria de el sur de la India, el País Vasco, Mali, Brasil y Haití luchan por terminar con el despojo de recursos, por cultivar cosechas tradicionales y defender a sus comunidades de la explotación de las corporaciones multinacionales.
Esto es sólo el comienzo de el movimiento quizá más relevante de nuestro siglo. Nos carga de responsabilidad a todos para participar en esta lucha en la medida que podamos, y continuar con la defensa de la agricultura campesina y la agroecología como una manera de producir alimentos sostenibles y libres de químicos accesibles para todos. Comenzar por tener un huerto doméstico (aunque sea pequeño, en nuestra cocina) en una gran manera de participar.
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Conoce al opuesto de Monsanto, a las personas que luchan contra el despojo de recursos, cultivan cosechas tradicionales y defienden a sus comunidades de la explotación de multinacionales. |
Cuando se trata de alimentar al mundo, el sector empresarial agrícola sigue vendiendo las mismas “soluciones” que de hecho bloquean el acceso a alimentos sanos y sostenibles. Operaciones industriales masivas, cosechas genéticamente modificadas, mono-cosechas altas en pesticidas y los llamados “acuerdos de comercio libre” insisten en que produzcamos más alimento (con sus semillas y petroquímicos) para el millón de personas que cada año quedan hambrientas. Sin embargo, en los países donde empresas agropecuarias han tomado control de las semillas, el ganado, el mercado y los precios, los vertederos de basura están repletos de desperdicio de alimento.
En este tema es importante no olvidar que en la primavera de 2013 Monsanto acaparó los titulares cuando su trigo genéticamente modificado, MON71800, que no fue aprobado para producción o consumición, fue encontrado creciendo en el campo de un agricultor. Y sin embargo más allá de toda esta evidencia, en junio se les entregó a los ejecutivos de Monsanto y Syngenta el premio 2013 World Food Prize.
“Estas semillas controladas corporativamente son tanto destructivas como innecesarias”, apunta el comité de alianza de alimento de EU. “Están destruyendo la diversidad de plantas y dejando sin trabajo a millones de agricultores. ¿Cómo es posible que sean honorados por luchar contra el hambre?”
Ante esto, en la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, en su Reseña Agropecuaria de 2013 titulada Despierte antes de que sea muy tarde: has agricultura realmente sostenible para la seguridad alimentaria en el cambio climático se decretó que “el mundo necesita un cambio paradigmático en el desarrollo agrícola de una “revolución verde” a un método de “intensificación ecológica””.
La buena noticia es que hay un creciente número de movimientos agrícolas, pescadores, trabajadores y consumidores que están creando soluciones concretas a la pobreza y el hambre.
Los honorarios del premio 2013 de Soberanía Alimentaria de el sur de la India, el País Vasco, Mali, Brasil y Haití luchan por terminar con el despojo de recursos, por cultivar cosechas tradicionales y defender a sus comunidades de la explotación de las corporaciones multinacionales.
Esto es sólo el comienzo de el movimiento quizá más relevante de nuestro siglo. Nos carga de responsabilidad a todos para participar en esta lucha en la medida que podamos, y continuar con la defensa de la agricultura campesina y la agroecología como una manera de producir alimentos sostenibles y libres de químicos accesibles para todos. Comenzar por tener un huerto doméstico (aunque sea pequeño, en nuestra cocina) en una gran manera de participar.
ecoosfera.com
domingo, 21 de abril de 2013
¿Sabías que las pilas que ya no sirven no deben ser arrojadas a la basura?
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Muchas veces nos hemos preguntado ¿Qué debemos hacer con las pilas (de carbón, alcalinas y de botón) que utilizamos en controles de TV/Video, relojes de pared, juguetes, mouses, teclados de computadoras?, etc. Y por lo general, lo que hacemos es desecharlas a la basura. Pero debemos tomar en cuenta que las pilas no deben ser arrojadas a la basura, pues se debe evitar que toquen el suelo, ya que de esa forma pueden contaminar las napas de agua. Además sabías que las pilas tipo botón son consideradas muy tóxicas?, es decir, aquellas que se utilizan en los relojes. Por ejemplo, si estas pilas se tiran con la basura y alcanzan las napas de agua, pueden contaminar 600.000 litros del agua que muchas personas beben.
Muchas veces nos hemos preguntado ¿Qué debemos hacer con las pilas (de carbón, alcalinas y de botón) que utilizamos en controles de TV/Video, relojes de pared, juguetes, mouses, teclados de computadoras?, etc. Y por lo general, lo que hacemos es desecharlas a la basura. Pero debemos tomar en cuenta que las pilas no deben ser arrojadas a la basura, pues se debe evitar que toquen el suelo, ya que de esa forma pueden contaminar las napas de agua. Además sabías que las pilas tipo botón son consideradas muy tóxicas?, es decir, aquellas que se utilizan en los relojes. Por ejemplo, si estas pilas se tiran con la basura y alcanzan las napas de agua, pueden contaminar 600.000 litros del agua que muchas personas beben.
Que podemos hacer
Se puede hacer de una manera más sencilla llenando la botella con pilas y luego con agua y enterrándolas. De esa manera el agua absorbe el ácido que la pila larga, y no contamina. Ayudemos a cuidar nuestro mundo, no por ti ni por mi, sino por nuestros hijos, seamos una empresa socialmente responsable, iniciemos hoy.
Este es un mensaje enviado para cada uno de nosotros.
No habrá ninguna maldición, pero si podemos ayudar a bendecir a nuestro planeta con un poco de conciencia.
Se puede hacer de una manera más sencilla llenando la botella con pilas y luego con agua y enterrándolas. De esa manera el agua absorbe el ácido que la pila larga, y no contamina. Ayudemos a cuidar nuestro mundo, no por ti ni por mi, sino por nuestros hijos, seamos una empresa socialmente responsable, iniciemos hoy.
Este es un mensaje enviado para cada uno de nosotros.
No habrá ninguna maldición, pero si podemos ayudar a bendecir a nuestro planeta con un poco de conciencia.
Activistas y defensores del Medio Ambiente
martes, 4 de diciembre de 2012
Denuncian contaminación de agua con lixiviados en Zapopan, Jalisco
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A los medios de comunicación
A los defensores de los derechos humanos ambientales
Al pueblo de Jalisco y México
En fecha reciente hemos escuchado al titular de la Dirección General del Ecología de Zapopan Miguel Prado, que los lixiviados “no son toxicos, ni inflamables, ni corrosivos”, por lo tanto “no son peligrosos”, los estudios de laboratorio certificado que sacamos en noviembre de 2009 dicen lo contrario, los lixiviados contienen por encima de la norma cromos totales, cianuro, arsénico y mercurio, empero de la empresa Hasar´s, de sus voceros y dueños, no hemos escuchado nada, tampoco de la autoridad en la materia en el estado, la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (PROEPA) que depende de la SEMADES del gobierno de Jalisco.
Señores de la prensa que replican lo que dice la autoridad sin confirmar los datos, aquí les estamos compartiendo una buena cantidad de fotos que fueron tomadas recientemente en su mayoría en la parte norte del basurero de Hasar´s (de propiedad privada) y con quien tenemos firmado un convenio desde el 14 de octubre de 2009 que dice: que no tirarán lixiviados a ninguna hora del día y ni de la noche a la cuenca del río Milpillas. Las fotos dicen y prueban que si lo hacen, ahí esta la realidad a la vista, además de que de manera impune, ilegal y desvergonzada bañan con lixiviados las montañas de basura, o queman los desechos en la madrugada como ya lo hemos consignado.
Señor Fernando Montes de Oca y Dominguez, titular de PROEPA, le quedan unos meses antes de que su partido se vaya del gobierno estatal, ¿por qué no se reivindica y cumple lo que ha dicho en al menos cinco veces frente a nosotros, que está “para que se cumpla la ley ambiental”? Usted sabe que ambos basureros, el de Hasar´s y Picachos ya cumplieron su vida útil y que deben reubicarse de inmediato y para nunca más, colocar estos depósitos en donte tiene origen una cuenca como ahora ocurre.
Por ello reiteramos que esta empresa (Hasar´s) debe pagar por la estela de muerte que sigue provocando en la cuenta del Rio Milpillas, aves, peces, roedores, mamíferos, ganado, arboles frutales, especies de plantas raras, especies de plantas en exitición y enfermedades a los campesinos que vivimos en la zona, sin contar los perjuicios que ocasionan los lixiviados rio Satiago abajo y hasta el mar.
Queremos señar que Picachos el basurero municipal, tampoco está exento de irregularidades, como por ejemplo, que aun carece de un sistema integral de captación y conducción de lixiviados para su tratamiento, por eso la autoridad municipal no sabe cuánto liquido de la basura se produce cada día, simplemente no conoce el dato porque no se capta y conduce a la planta de tratamiento. ¿a dónde se va ese lixiviado? se va al subsuelo, a las corrientes subterraneas de agua que le dan de beber a la barranca y sus pueblos. Lo mismo ocurre en los basueros cerrados de Copalita y el Taray, urge se les de mantenimiento, se capten y traten los lixiviados que generan. El otro prietote en el arroz, son los fraccionamientos ubicados en el valle de Tesistán, que no tratan sus descargas residuales y que afectan el arroyo de Copala-Los Camachos, Agua Prieta, Río Blanco y el Rio La Soledad.
Ahora es tiempo de estiaje, pero como ha ocurrido otros años, las cabañuelas están por llegar y, de nuevo, veremos escurrir en bastedad las aguas cafesosas por nuestra cuenca del Milpillas. Ya lo platicamos entre los pueblos, los expertos así lo señalan, los basureros deben ser reubicados, no hay otra salida. Nosotros esperamos justicia ambiental, pago de daños, que se hagan las obras sociales conveniadas y el castigo a quienes siguen matando la vida impunemente.
Ni ambientalistas, ni ecologistas, somos pueblos en resistencia.
3 de diciembre de 2012
Enlaces de la Asamblea Regional de Afectados Ambientales, pueblos de la barranca del río Santiago
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| Contaminación de cuenca del río Milpillas, Zapopan. Jalisco |
A los medios de comunicación
A los defensores de los derechos humanos ambientales
Al pueblo de Jalisco y México
En fecha reciente hemos escuchado al titular de la Dirección General del Ecología de Zapopan Miguel Prado, que los lixiviados “no son toxicos, ni inflamables, ni corrosivos”, por lo tanto “no son peligrosos”, los estudios de laboratorio certificado que sacamos en noviembre de 2009 dicen lo contrario, los lixiviados contienen por encima de la norma cromos totales, cianuro, arsénico y mercurio, empero de la empresa Hasar´s, de sus voceros y dueños, no hemos escuchado nada, tampoco de la autoridad en la materia en el estado, la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (PROEPA) que depende de la SEMADES del gobierno de Jalisco.
Señores de la prensa que replican lo que dice la autoridad sin confirmar los datos, aquí les estamos compartiendo una buena cantidad de fotos que fueron tomadas recientemente en su mayoría en la parte norte del basurero de Hasar´s (de propiedad privada) y con quien tenemos firmado un convenio desde el 14 de octubre de 2009 que dice: que no tirarán lixiviados a ninguna hora del día y ni de la noche a la cuenca del río Milpillas. Las fotos dicen y prueban que si lo hacen, ahí esta la realidad a la vista, además de que de manera impune, ilegal y desvergonzada bañan con lixiviados las montañas de basura, o queman los desechos en la madrugada como ya lo hemos consignado.
Señor Fernando Montes de Oca y Dominguez, titular de PROEPA, le quedan unos meses antes de que su partido se vaya del gobierno estatal, ¿por qué no se reivindica y cumple lo que ha dicho en al menos cinco veces frente a nosotros, que está “para que se cumpla la ley ambiental”? Usted sabe que ambos basureros, el de Hasar´s y Picachos ya cumplieron su vida útil y que deben reubicarse de inmediato y para nunca más, colocar estos depósitos en donte tiene origen una cuenca como ahora ocurre.
Por ello reiteramos que esta empresa (Hasar´s) debe pagar por la estela de muerte que sigue provocando en la cuenta del Rio Milpillas, aves, peces, roedores, mamíferos, ganado, arboles frutales, especies de plantas raras, especies de plantas en exitición y enfermedades a los campesinos que vivimos en la zona, sin contar los perjuicios que ocasionan los lixiviados rio Satiago abajo y hasta el mar.
Queremos señar que Picachos el basurero municipal, tampoco está exento de irregularidades, como por ejemplo, que aun carece de un sistema integral de captación y conducción de lixiviados para su tratamiento, por eso la autoridad municipal no sabe cuánto liquido de la basura se produce cada día, simplemente no conoce el dato porque no se capta y conduce a la planta de tratamiento. ¿a dónde se va ese lixiviado? se va al subsuelo, a las corrientes subterraneas de agua que le dan de beber a la barranca y sus pueblos. Lo mismo ocurre en los basueros cerrados de Copalita y el Taray, urge se les de mantenimiento, se capten y traten los lixiviados que generan. El otro prietote en el arroz, son los fraccionamientos ubicados en el valle de Tesistán, que no tratan sus descargas residuales y que afectan el arroyo de Copala-Los Camachos, Agua Prieta, Río Blanco y el Rio La Soledad.
Ahora es tiempo de estiaje, pero como ha ocurrido otros años, las cabañuelas están por llegar y, de nuevo, veremos escurrir en bastedad las aguas cafesosas por nuestra cuenca del Milpillas. Ya lo platicamos entre los pueblos, los expertos así lo señalan, los basureros deben ser reubicados, no hay otra salida. Nosotros esperamos justicia ambiental, pago de daños, que se hagan las obras sociales conveniadas y el castigo a quienes siguen matando la vida impunemente.
Ni ambientalistas, ni ecologistas, somos pueblos en resistencia.
3 de diciembre de 2012
Enlaces de la Asamblea Regional de Afectados Ambientales, pueblos de la barranca del río Santiago
sábado, 28 de julio de 2012
En riesgo sanitario la calidad de 22 playas en el país
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Como cada año el Sistema de Monitoreo de Calidad del Agua en Playas Prioritarias realiza su inspección y en esta ocasión, reportó que, registra riesgo sanitario en la calidad bacteriológica del agua de mar de 22 playas, en los estados de Veracruz, Jalisco, Nayarit y Guerrero.
Según el monitoreo realizado por el organismo dependiente de la Semarnat, Veracruz es la entidad que tiene el mayor número de playas en situación de riesgo.
En Jalisco, Bahía de Banderas, Puerto Vallarta, Mismaloya y Playa del Cuale, registran riesgo sanitario, así como en las playas de Bucerías, La Cruz de Huacanaxtle, y Rincón de Guayabitos I y II en Nayarit.
Como cada año el Sistema de Monitoreo de Calidad del Agua en Playas Prioritarias realiza su inspección y en esta ocasión, reportó que, registra riesgo sanitario en la calidad bacteriológica del agua de mar de 22 playas, en los estados de Veracruz, Jalisco, Nayarit y Guerrero.
Según el monitoreo realizado por el organismo dependiente de la Semarnat, Veracruz es la entidad que tiene el mayor número de playas en situación de riesgo.
En Jalisco, Bahía de Banderas, Puerto Vallarta, Mismaloya y Playa del Cuale, registran riesgo sanitario, así como en las playas de Bucerías, La Cruz de Huacanaxtle, y Rincón de Guayabitos I y II en Nayarit.
Foto: Aguas de Playa de Mismaloya y Playa del Cuale en Jalisco
viernes, 2 de marzo de 2012
Convocan autoridades del DF a cambiar basura por productos y flores
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Participan autoridades capitalinas que realizarán el primer Mercado de Trueque de basura a cambio de productos y flores.
Martha Delgado Peralta, secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal, convocó a los ciudadanos a participar el próximo domingo 4 de marzo en el Bosque de Chapultepec, primera sección, en el Monumento a los Niños Héroes y el Metro Auditorio.
“Este mercado de trueque además de ser una oportunidad para que podamos aprender a copiar, a separar adecuadamente los residuos, también vamos a poder participar y realizar un programa de actividades de educación ambiental”.
Delgado Peralta,afirmó que se trata de crear conciencia ecológica y llevar los desechos sólidos como papel, periódico, cartón, vidrio, envases de PEP, latas tetra pack y botes de aluminio.
Participan autoridades capitalinas que realizarán el primer Mercado de Trueque de basura a cambio de productos y flores.
Martha Delgado Peralta, secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal, convocó a los ciudadanos a participar el próximo domingo 4 de marzo en el Bosque de Chapultepec, primera sección, en el Monumento a los Niños Héroes y el Metro Auditorio.
“Este mercado de trueque además de ser una oportunidad para que podamos aprender a copiar, a separar adecuadamente los residuos, también vamos a poder participar y realizar un programa de actividades de educación ambiental”.
Delgado Peralta,afirmó que se trata de crear conciencia ecológica y llevar los desechos sólidos como papel, periódico, cartón, vidrio, envases de PEP, latas tetra pack y botes de aluminio.
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