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sábado, 31 de mayo de 2014

Comida chatarra, amenaza y reto global



Las dietas poco saludables han rebasado al tabaquismo como primera causa mundial de enfermedades no transmisibles. Lo dice Olivier de Schutter, relator especial sobre el Derecho a la Alimentación: “Las dietas poco saludables son una amenaza global mayor que el tabaco”.


Las enfermedades asociadas a la obesidad y el sobrepeso causan 3,4 millones de muertes cada año, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, según De Schutter, el mundo continúa sin prestar suficiente atención a lo que denomina como un “empeoramiento de la epidemia de obesidad y dietas poco saludables”. Sus palabras de alerta no deberían causarnos indiferencia. Es quizás una de las voces más relevantes en la materia. En el año 2012 presentó ante el Consejo de Derechos Humanos un informe en el que identificó cinco áreas prioritarias de acción para corregir los problemas asociados a la obesidad y el consumo de comida industrializada.

Primero, aumentar los impuestos a la llamada comida chatarra o comida basura; segundo, legislar contra los alimentos altos en grasas saturadas, sal y azúcar; tercero, emprender una campaña contra la publicidad de comida basura; cuarto, revisar los erróneos subsidios agrícolas que hacen que ciertos ingredientes nocivos para la salud sean mucho más baratos que otros; y, quinto, apoyar a la producción local de alimentos para que los consumidores puedan tener acceso a alimentos saludables, frescos y nutritivos.

A pesar de que los recientes datos confirman su preocupación por el incremento de las enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad, y de haber identificado las áreas prioritarias de acción contra este problema, De Schutter lamenta la falta de acción global.

“La obesidad continúa avanzando, al tiempo que con ella avanzan la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y otras complicaciones de salud. Las señales de alerta no están siendo escuchadas”.

Unas 1.400 millones de personas en todo el mundo padecen sobrepeso u obesidad. El 65% de ellos viven en países desarrollados o de renta media, pero el problema ya no es exclusivo de ricos. De acuerdo a un estudio de la revista médica Lancet, se estima que, para el año 2030, solo en países de renta media y baja, más de 5,1 millones de personas morirán anualmente antes de cumplir los sesenta años por enfermedades relacionadas con la obesidad.

Algunos países han ido adoptando medidas en los últimos años. Es el caso de México, el país con mayor proporción de obesidad del mundo (70% de la población sufre sobrepeso, un 30% de ellos obesidad, según la FAO), donde se han incrementado los impuestos a las bebidas azucaradas o limitado el uso de la sal en restaurantes.


El ejemplo de México da buena cuenta de la directa relación entre la obesidad, dietas poco saludables y riesgo de enfermedades mortales. Es el país que más refrescos por persona consume del mundo, y tiene en la diabetes la principal causa de muerte.

Sin embargo, son muy pocos los países donde se han empezado a tomar medidas contra las dietas poco saludables. Para corregir esta tendencia, en el marco de la Asamblea Mundial de la Salud, el pasado 21 de mayo en Ginebra, varios organismos internacionales presentaron una serie de recomendaciones para apoyar la iniciativa de De Schutter de celebrar una Convención Global para proteger y promover una alimentación saludable.

Las recomendaciones convocan a los gobiernos a hacer un compromiso vinculante para introducir medidas destinadas ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional para todos.

Entre otras, se exigen controles más estrictos para regular la publicidad de alimentos poco saludables, especialmente los dirigidos a la infancia, así como el uso de instrumentos fiscales para desestimular el consumo de alimentos industrializados e incentivar las opciones saludables.

La directora general de la organización Consumers International, Amanda Long, lo resumía con las siguientes palabras: “La única respuesta que queda para la comunidad global es un Convenio Marco e instamos a los gobiernos a considerar nuestras recomendaciones para lograrlo. Si no lo hacen, corremos el riesgo de vivir décadas de obstrucción por parte de la industria de la comida no saludable y una repetición de la catastrófica crisis de salud global causada por el tabaquismo”.

Por Alberto Sierra Asensio
Con Información de Ecoportal.net
Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
http://ccs.org.es/

miércoles, 30 de abril de 2014

Video: Nuestros niños son primero...saquemos la publicidad de consumo de productos chatarra







Publicado el 29/04/2014
Alianzasalud


Uno de cada tres niños mexicanos tiene sobrepeso u obesidad. La industria de refrescos y comida chatarra anuncia sus productos a nuestros niños y niñas intensivamente, generando malos hábitos de alimentación desde temprana edad. Esta publicidad invasiva los manipula y los induce a consumir comida chatarra que causa obesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que esta publicidad aprovecha de la "inexperiencia y credulidad" de los niños y es una de las causas que contribuye significativamente al deterioro de los hábitos alimentarios de los menores, poniéndolos en riesgo de enfermedades de corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Con la campaña "Nuestros niños son primero", la Alianza por la Salud Alimentaria busca generar conciencia y preocupación sobre la problemática de obesidad infantil en México y el ambiente que la propicia, promoviendo medidas de protección de las y los niños.

En esta etapa de la campaña, decimos ¡basta! a la publicidad dirigida a la infancia de las bebidas azucaradas y la comida chatarra. Hacemos un llamado a eliminar esta publicidad de todos los espacios y formas en donde está presente en el mundo de nuestros niños: la calle y las tiendas, el Internet, los restaurantes, los cines, el radio y la televisión, incluyendo los juguetes, regalos y promociones.

Actúa con nosotros en defensa de los derechos de las y los niños a la salud. Comparte este video y visita: www.actuaporlasalud.org/nuestrosninosson­primero

martes, 14 de agosto de 2012

Impensable sólo aceptar que la obesidad y sobrepeso sea por malos hábitos






El elevado número de mexicanos que sufre obesidad y sobrepeso, siete de cada diez adultos, ha llevado a los expertos a buscar las causas más allá de los malos hábitos alimenticios, llegando incluso a investigar la influencia de las horas de sueño o la predisposición genética de sus ciudadanos.

“Hemos encontrado distintos genes que participan en dar mayor riesgo en la población mexicana a padecer obesidad”, aseguró a Efe el investigador Samuel Canizalez, coordinador de un proyecto de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El estudio de la mayor casa de estudios del país demuestra que los mexicanos y en general los latinoamericanos, salvo aquellos que no son de origen indígena o mestizo, presentan una alta “predisposición genética” a desarrollar sobrepeso y obesidad.

Los hallazgos, según Canizalez, se basan en la identificación de una “variante de riesgo metabólico” que altera la función del transportador de colesterol ABCA1 y provoca una disminución en los niveles de colesterol “bueno”, encargado de limpiar las arterias.

El estudio de la UNAM, realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y el Instituto Nacional de Medicina Genómica, parte de la base de que si ese transportador ABCA1 funcionase bien, produciría niveles normales de HDL, partículas con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Lo llamativo fue ver cómo ese gen, cuya función es obtener colesterol de las células para formar HDL, presentaba un cambio de aminoácido (arginina por cisteína en la posición 230) que sólo se ha encontrado en poblaciones con componente indígena, dijo el experto.

Una de las hipótesis que se manejan sobre el posible origen de esta modificación genética es la influencia ambiental a largo plazo, relacionada, según el investigador, con prolongados periodos de ayuno o hambrunas en el pasado, dietas altas en calorías y carbohidratos o menor actividad física en el presente.

No obstante, advirtió de que es necesario seguir investigando tanto la relación que guarda con los problemas derivados del sobrepeso y la obesidad como su posible existencia en otros continentes, porque si bien no se han hallado indicios de esta variante en otras poblaciones, no se descarta que pueda existir.

Con predisposición genética o sin ella, lo que es cierto es que México es el segundo país con el mayor número de adultos con obesidad, por detrás de EEUU, y el primero en sobrepeso infantil, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Esto se traduce en que, según datos de la Secretaría de Salud, siete de cada diez mujeres y hombres adultos sufren sobrepeso, mientras que la proporción es superior al 30 por ciento en el grupo de edad de 12 a 19 años, y del 29 por ciento en los niños y niñas de 5 a 11 años.

Para la catedrática de la Facultad de Medicina de la UNAM Carolina Escobar, especialista en nutrición, existen otros factores además de la comida “industrializada” y otros hábitos negativos de alimentación que explican la aparición de “graves” índices de sobrepeso y obesidad entre los mexicanos.

Entre ellos, destacó un factor especialmente peligroso por la falta de conocimiento que hay de él y lo extendido que está tanto en adultos como en niños por culpa de los horarios actuales, como lo es la falta de sueño.

“Durante la noche se producen una serie de hormonas y elementos en el cuerpo que ayudan a reparar las células y a acumular energía. Lo que se ha estado viendo es que las personas que se sienten agotadas por no haber dormido, durante el día siguiente tienen mucha hambre por la falta de carbohidratos para la energía”, afirmó.

Tampoco olvidó recordar la importancia que tiene la actividad física para mantener una vida saludable, y afirmó que durante varios años en México se dejaron de impartir clases de gimnasia en las escuelas, lo que solo consiguió, dijo, que los jóvenes ahora no tengan el hábito de hacer ejercicio, ni disfruten haciéndolo.

Por todo ello, Escobar recomendó que las personas, especialmente con hijos a cargo, cuiden sus hábitos de vida, porque “todo influye”, desde los alimentos que se consumen hasta las horas que se duerme, especialmente en un país habituado a ingerir en la calle alimentos fritos como los tacos, las tostadas o las tortas.

“Además, hay poca educación para ingerir verduras y frutas en nuestro país, que es uno de los principales productores de frutas, pero se ha ido perdiendo, la ensalada ya no existe dentro de la dieta del mexicano”, comentó. 

Con Información de Efe