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martes, 24 de abril de 2012

Peña Nieto representa los intereses oligopólicos






En un artículo de Vìctor Flores Olea, denominado “López Obrador: ética y pensamiento crítico”, en la jornada de ayer 23 de abril, el intelectual sostiene que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) resultan ser un candidato excepcional frente a los otros que lo flanquean.

En contraste, la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto (EPN) se sitúa, dice, en la perspectiva de los intereses oligopólicos y oligárquicos de México. Está archiprobado que el candidato priísta, por sus palabras y actitudes, no sólo ignora las tendencias destructivas de los últimos gobiernos del PRI, y desde luego de los más recientes del PAN, sino que además no le ha interesado considerar las exigencias reales y las esperanzas de la mayor parte de la población, aferrado como está a las perspectivas e intereses de los que más tienen.

En este candidato por ningún lado encontramos los reflejos de una genuina elaboración ética, y menos rastro alguno del pensamiento crítico. Su campaña está colmada de oportunismo, cinismo y negación de los principios por los que ha luchado el pueblo de México. Con el agravante de fundar sus campañas en los acarreos y en los controles corporativos característicos del PRI de siempre.

Todavía más: Enrique Peña Nieto ha mostrado su sólido partidarismo en favor del statu quo, que no se modifique un ápice el estado actual de los intereses y de la sociedad de la explotación que vivimos, sino que continuemos con lo ya conocido, como si fuera el mejor de los mundos. Este es el carácter profundamente conservador de EPN, a diferencia de AMLO, que ha planteado el cambio como eje y fundamento de su campaña política.

Lo más grave es que Peña Nieto no percibe, o no quiere percibir, que el control económico y las políticas aplicadas en los últimos sexenios por los gobiernos de PRI y PAN han erosionado gravemente al país, empobrecido a las grandes mayorías y enriquecido desmesuradamente a los más ricos, negando además las posibilidades de un desarrollo nacional en beneficio de todos. Como ejemplo tenemos la reacción de los candidatos de PRI y PAN ante la expropiación del gobierno argentino de los activos de la petrolera española Repsol, que los exhiben como fieles herederos del colonialismo.

Pero veamos una novedad extraordinariamente preocupante: los 160 mil millones de dólares a que ha llegado la reserva internacional del país. Esa enorme cifra se ha convertido sin duda en uno de los atractivos más poderosos de los candidatos neoliberales a la Presidencia de la República, encabezados por Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota.

El gasto de esa respetable cifra levanta las más graves dudas respecto a las actuales candidaturas de PRI y PAN. En contraste, López Obrador, en sus responsabilidades de gobierno, ha mostrado siempre una contención y un compromiso social a toda prueba, y una indudable sólida moral respecto a la utilización de los fondos públicos, lo cual le otorga una sólida confianza ciudadana.

Tal es un caso más de la desconfianza que suscitan los candidatos de PRI y PAN, a quienes le son ajenos los criterios de ética y pensamiento crítico que, en cambio, son centrales para Andrés Manuel López Obrador. Así lo creemos e invitamos a la ciudadanía a que considere con objetividad y serenidad sus decisiones electorales del próximo julio, tomando en cuenta que su voto sí contará para trascender un sistema anquilosado y sin futuro, y para que el pueblo de México tome en sus manos nuevamente los destinos de la nación.





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