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miércoles, 16 de abril de 2014

El preponderante



Cudadanos agrupados en diversas colectivos, entre ellos #Yosoy132 comenzaron a manifestar en las calles su rechazo a la reforma en telecomunicaciones que, entre otros aspectos, plantea inhibir la señal de Internet cuando el Estado considere que se vulnere la seguridad, acceder a las conversaciones privadas de los usuarios, bloquear contenidos que se consideren inapropiados y conocer la ubicación en tiempo real de las personas cuando el gobierno así lo solicite a las compañías proveedoras del servicio ■ Foto Cuartoscuro


En lo que va del presente sexenio las cosas no han pintado nada bien. Por el contrario, todo parece indicar que se pondrán más difíciles.

Más aún, se observan numerosos signos ominosos de un cada vez creciente autoritarismo. La iniciativa peñanietista de regular el uso libre de Internet, de regular marchas y manifestaciones e imponer “cueste lo que cueste” acciones o decisiones como las llamadas reformas estructurales son tan sólo algunos ejemplos.

Pero además hay muchos otros: de consumarse el rumor de que relevan a Eruviel Ávila de la gubernatura del estado de México, estaremos regresando a aquellas viejas y tristes épocas del presidencialismo más obtuso que quitaba y ponía gobernadores a discreción, por encima de cualquier forma democrática y federalista por mínima que fuera.

Insurgencia prevista

La designación del comisionado plenipotenciario en Michoacán es otro ejemplo. La detención del ahora secretario general de Gobierno, Jesús Reyna, sólo ha demostrado lo que todo mundo sabía, que el gobernador es sólo de ornato y que se gobierna desde Los Pinos. Esto viene acompañado de la amenaza de desmantelar y desarmar las autodefensas, detener a varios de sus dirigentes por supuestos delitos con el fin de señalar que no hay otra fuerza más que la del Estado mismo, que no admite ninguna fuerza civil o surgida de la sociedad que pueda ejercer violencia “legítima”.

La irrupción de las autodefensas y policías comunitarias demuestran el aserto de la inteligencia estadunidense que pronosticaba hace algunos años la existencia de una insurgencia correlativa a la del narco.

Pero los signos hacia una descomposición continúan. Existe una baja constante e imparable en la “popularidad” de Enrique Peña Nieto –aunque en realidad nunca fue tal– pero que difundirla afecta los márgenes aceptables de gobernabilidad.

Esto se debe a que la inseguridad pública, pese a los golpes mediáticos, no disminuye y que la mejoría de la economía familiar no aparece por ningún lado.

La llamada reforma educativa ha traído desconcierto y malestar entre cientos de miles de maestros y los resultados esperados están lejos de ser ciertos. La participación de los padres de familia siempre ha estado controlada y manipulada desde hace muchos años, de manera que la innovación sólo está en el papel. Y si la reforma educativa nada más trae resultados cuantitativos y eficacia tecno burocrática está condenada al fracaso.

De igual forma la llamada reforma laboral sólo ha tenido efectos inmediatos, pero negativos para la clase trabajadora. La tomadura de pelo del “seguro de desempleo” con base en los ahorros del trabajador, similar a la forma que lo hacen las Afores descontándole al trabajador sus magros ahorros, configura una nota más de la defunción total del Estado de Bienestar y de la economía mixta que contribuyó por décadas el piso para del desarrollo nacional.

Preocupa entonces el individualismo y la desarticulación de la solidaridad que minimiza o desalienta la participación ciudadana en los asuntos del interés público. ¿Se resolverá con el Instituto Nacional Electoral?

Por ello, el intento por restringir o limitar el acceso a Internet debe entenderse no sólo como un ataque directo a la libertad de expresión, sino como un acto de control del pensamiento autogestivo, autónomo y libertario. El tema no es nuevo ya que la red global ha sido utilizada desde sus orígenes con propósitos militares; pero ahora, lejos de regular su acceso o limitarlo, en realidad se propone “geolocalizar” a líderes sociales, espiarlos y, eventualmente, no sólo de forma virtual, eliminarlos.

Justamente en medio de esta red de información mundial nadie puede pasar desapercibido. Pero el derecho a la privacidad, a la identidad y el acceso a difundir información sin límite ni frontera son derechos inalienables e irrestrictos.

Aviso de represión

Por ello mismo también resultan preocupantes las propuestas de ley para regular las manifestaciones públicas presentadas en estados de la República como Quintana Roo, San Luis Potosí y el Distrito Federal, además de Jalisco.

Resulta que en ellas se propone dar “aviso” y esperar una “autorización”. Con esto se da pie para permitir sólo aquellas favorables para los gobiernos en turno y negar y reprimir aquellas incómodas.

Tales iniciativas constituyen verdaderas acciones para restringir el derecho y la libertad de expresión y asociación que señala la Constitución Mexicana y las normas y mecanismos internacionales de derechos humanos.

Se trata de judicializar actos que ni siquiera se podrán eliminar en un juicio de amparo por ser actos de represión consumada

Una democracia se funda sobre el control del aparato del poder justamente por los ciudadanos y no al revés; y se alimenta de la diversidad, la pluralidad, del consenso y el disenso; pero si los medios están controlados por el poder y los poderes fácticos, y si Internet está restringida y las calles ya no son de la ciudadanía, ¿dónde dejan los espacios para resolver los conflictos y los diferendos?

El tema de fondo es que con el regreso del PRI al gobierno federal se propone retomar el presidencialismo de viejo cuño como fórmula para el despegue y el desarrollo del país. Nada más equivocado.

Lo que se trata es restablecer el gobierno de un solo hombre, de un preponderante.

Por Jaime Hernández Ortiz
La Jornada/Jalisco
16 de Abril de 2014

domingo, 13 de abril de 2014

La corrupción interminable



Foto: Red


Ciudad de México.- Con la corrupción los mexicanos tenemos una relación corrupta. Y además equivocada, mentirosa, ilógica.

La condenamos mientras la practicamos, la culpamos de nuestros males pero nos beneficiamos de su existencia. Somos abusivos, incumplidos y buscamos a cada paso el sesgo o el atajo para saltarnos leyes y reglas mientras en el doblez disfrutamos –casi con aroma de triunfo deportivo--, la felicidad del mínimo atraco, el brinco, la trampa, la treta, y en el colmo del absurdo la condenamos y reservamos su dominio a una actitud privativa del gobierno.

Sólo el gobierno es corrupto, nos decimos, sin importar bien a bien quien se corrompa en el camino sembrado de hipocresía

Por eso cuando vemos casos como Oceanografía o Hewlett Packard, por citar sólo dos muy recientes, de antemano culpamos nada más a Petróleos Mexicanos, esa cueva de bandidos y ladrones, como si la empresa nacional actuara sola, como si las coimas, “entres” y “moches” no mancharan tanto a quien da como a quien recibe.

Pasa como con las putas y sus clientes, decía Sor Juana: la que peca por la paga o el que paga por pecar. Así de sencillo.

Pero eso no cabe en la cabeza de los mexicanos indignados o falsamente indignados. En ese sentido vale la pena analizar la información ya publicada en torno del caso de HP y la doble moral de Jesús Reyes Heroles quien al parecer ha pecado por la paga y ha pagado por pecar, como diría la jerónima. Revisemos esto:

“La dirección jurídica de Petróleos Mexicanos (Pemex) efectuará las acciones legales conducentes que podrían derivar en la presentación de una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), para que se investigue y castigue el presunto soborno a funcionarios de la paraestatal para asignar en 2009 contratos a Hewlett-Packard (HP), durante la gestión de Jesús Reyes Heroles González-Garza en la petrolera.

“Con relación a los resultados de la investigación expuesta por la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Justicia, el director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, dio instrucciones de llegar hasta las últimas consecuencias, “por lo que no habrá impunidad”, sentenció.

“Las investigaciones de la SEC apuntan hacia el ex director de operaciones de Pemex –que en ese periodo era Raúl Livas Elizondo–, identificado como un ex directivo de la firma de consultoría a la que se realizó el pago de 1.41 millones de dólares.

“El 22 de diciembre de 2008 Pemex suscribió contratos por 6 millones de dólares con HP para la instalación de software. La empresa mayorista para la venta de los equipos contrató a su vez los servicios de la consultora Intellego SC, a la cual le pagó 1.5 millones de dólares.

“Posteriormente Intellego entregó 125 mil dólares en marzo de 2009 a una empresa controlada por un funcionario de Pemex, cuya firma fue necesaria en los contratos.

“En esta red de relaciones también se encuentra quien fuera el subdirector de procesos de negocios e infraestructura tecnológica de la paraestatal, Manuel Reynaud Aveleyra, identificado por la SEC como el director de tecnologías de la información (CIO) de Pemex, quien firmó el contrato con HP en 2009.

“El ahora ex funcionario estaba bajo el mando directo de Raúl Livas Elizondo, quien también había sido director de Administración y de desarrollo de negocios en Intellego y es socio de GEA, Grupo de Economistas y Asociados, empresa también vinculada a Reyes Heroles González-Garza.

“Manuel Reynaud Aveleyra fue relacionado en 2009 con un caso de corrupción con la compañía alemana SAP, por aceptar un viaje categoría VIP al Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, los días 23 y 24 de mayo de ese año, en pago por la adjudicación directa de contratos con la compañía. En ese entonces el director de HP en México era Carlos Guzmán, quien hace tres años dejó el cargo.

“Raúl Livas Elizondo es actualmente socio de Jesús Reyes Heroles González-Garza en la consultoría Structura, subsidiaria de Energea, presidida por el ex director general de Pemex”.

Como se advierte la redondez de estos negocios solamente es posible mediante la doble piel, tan indispensable como la doble moral o la doble inmoralidad. Los funcionarios-empresarios siempre saben cómo se comportan sus dos manos, la izquierda y la derecha. Todo tiene como finalidad el infatigable enriquecimiento personal en cuyo logro poco importan los llamados (en otras partes) conflictos de interés o intereses cruzados o dobles “lealtades”.

Los funcionarios mexicanos, o mejor dicho algunos de ellos, usan los cargos públicos para aumentar sus clientelas en favor de sus firmas privadas y sus negocios personales.

El caso del ex presidente Ernesto Zedillo, consejero de las empresas bajo cuya administración compraron parte del Patrimonio Nacional, es uno de los más notables ejemplos. Corrupción pura, así el mustio profesor de Yale finja limpieza y desde Davos le diga a Peña, en México hace falta Estado de Derecho, Estado de Derecho, Estado de Derecho. Si lo hubiera, él ya habría sido procesado.

Y si ya la información anterior nos habla de la posibilidad de ver acciones judiciales promovidas desde la Dirección Jurídica de PEMEX, valdría la pena preguntarse cómo fue enviado al olvido el caso de Siemens donde la compañía alemana fue también señalada por sus malas prácticas. Todo acabó en agüita de borrajas. Al menos aquí.

El 13 de diciembre de 2012 Pemex demandó a Siemens y a una empresa de Corea del Sur por 500 millones de dólares, debido a un esquema de pago de sobornos que ha perseguido al conglomerado alemán durante años, despertando nuevas dudas sobre quién es la víctima en los casos de corrupción (Excélsior) .

“Pemex acusó a Siemens y a SK Engineering & Construction Co Ltd de obtener contratos para participar en la modernización de una refinería mediante el pago de sobornos a funcionarios de la petrolera, de acuerdo con la demanda presentada por la petrolera en la Corte de Distrito de Estados Unidos en Nueva York.

“Siemens pagó en 2008 la cifra récord de 1,600 millones de dólares a autoridades de Estados Unidos y Europa para saldar las acusaciones de que pagó sobornos, desde Irak hasta Argentina.

El 31 de julio de 2013 una Corte neoyorquina desechó la demanda contra las firmas Siemens y SKEC”. Pero aquí, ni eso.

Otro caso similar es el de la tienda mayúscula “Wal Mart” la cual –dijo el NYT hace casi un año, el 21 de abril de 2012-- pagó sobornos en México hasta por 24 millones de dólares para ganar el dominio en el mercado mexicano.

La denuncia fue presentada (EXC) por Sergio Cicero Zapata, exabogado de bienes raíces de Wal-Mart, quien indicó que la firma usó los sobornos para facilitar “cambios de zonas en los mapas, hicieron desvanecer objeciones ambientalistas, permisos que típicamente toman meses para lograrse.

La gran diferencia reside en las consecuencias de estos descubrimientos. En Estados Unidos hay repercusiones judiciales y de allá nos llegan las noticias antes de las investigaciones. Aquí publicamos los refritos y esperamos el sueño de los justos sin ver jamás las consecuencias de fondo.

--¿De veras cree el Director General de PEMEX Emilio Lozoya en sus palabras sobre el futuro de Jesús Reyes Heroles 2º o los cómplices de Oceanografía o algunos otros casos ligados con la empresa bajo su dirección?

Yo dudo hasta de su fe. Por fortuna él tiene todo el tiempo del mundo para convencer a los incrédulos; pero los descreídos tenemos la misma cantidad para reclamárselo si no cumple con su oferta.

La doble bancada del Partido Acción Nacional en el Senado ya le viene resultando gravosa al propio partido. Sus incumplimientos del fin de semana sólo van a generar una aprobación por mayoría simple y rápida (Emilio Gamboa necesita cuatro votos para reglamentar las iniciativas reformistas de Enrique Peña Nieto, y no le será difícil conseguirlos).

Pero con su actitud de incumplimiento Acción Nacional se aleja de la ruta de la conciliación y se acerca a la ruta de colisión.

¿Contra quién va a chocar Acción Nacional?... Contra su futuro. 

Por Rafael Cardona/El Cristalazo Semanal
rafael.cardona.sandoval@gmail.com

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jueves, 7 de marzo de 2013

EPN: ¿Estado de Derecho o Neopresidencialismo?





Hasta ahora, como quien tiene estudiado el campo de batalla y se ha preparado para enfrentar las más acres descalificaciones, los altos funcionarios gubernamentales han esgrimido una estrategia declarativa bien enfocada y bastante puntual en torno del acto de encarcelación de Elba Esther Gordillo, popularmente bautizado como el “elbazo”. Se trató, insisten una y otra vez, de una acción vindicatoria del Estado de Derecho. Así, frente a las previsibles comparaciones con la decapitación del SNTE acaecida en los albores del sexenio salinista, el argumento para la decapitación actual estaba listo: hay una mar de diferencia entre el quinazo y el elbazo, pues a diferencia de lo sucedido con el entonces líder vitalicio del magisterio, el profesor Carlos Jongitud, la detención y encarcelamiento de la lideresa no se basaron en la siembra dolosa de pruebas incriminatorias, sino en una investigación sistemática y en un cúmulo de pruebas fehacientes que acreditan las acusaciones de delincuencia organizada y lavado de dinero.

Sin desatender la validez los aspectos del cuidado de la legalidad y el debido proceso enfatizados en la línea del discurso oficial, e incluso dando como ciertas las diferencias entre ambos procesos de decapitación del SNTE, “el quinazo” y “elbazo”, resulta posible sostener, con una base igual o mayor de evidencias y argumentos, que el móvil decisivo de dicha acción fue la restauración del principio presidencialista, una especie de vuelta de timón de 180 grados hacia la era dorada del régimen político anterior a la alternancia y a la transición, en el que, muy a la mexicana, la voluntad del presidente en turno era punto menos que inatacable. En esta línea de interpretación abona precisamente la emblemática y publicitada declaración de EPN de que “no hay intereses intocables…” o, mejor dicho, que todos los intereses son tocables por el presidente.

Así, en los albores del presente sexenio, hay fuertes indicios de que estamos colocados frente a una encrucijada histórica, cuyo derrotero hipotecará para bien o para mal el futuro nuestro y el de las próximas generaciones: o Estado de Derecho

y, por ende, el imperio irrestricto de la ley sobre las personas, o restauración presidencialista y, por lo mismo, el imperio de la voluntad del presidente en turno sobre los mexicanos.

Con todo respeto para los artífices de la retórica oficial, y previo reconocimiento a la legalidad de los actos promovidos por la PGR en el elbazo, resulta un despropósito inferir que hemos dado el primer e irreversible paso en la ruta hacia la forja de un Estado de Derecho. Si las reglas del saber y la experiencia humana acumuladas nos dicen algo significativo sobre este particular, es precisamente que no puede avanzarse en esta línea al margen de cambios institucionales impulsados con decisión e inteligencia, que incidan efectivamente en la prevención, persecución y sanción de los actos de corrupción y de impunidad, sin importar filias, fobias, tiempos, lugares, magnitudes o intensidades.

Lo que hasta ahora hemos visto, dicho con toda crudeza, no es mucho más que un acto sonoro y sonado de la voluntad presidencial que, cuidadosa de las formas jurídicas, se aprestó a librar un combate frontal en contra de una lideresa corporativa y corrupta, que, por si fuese poco, encabeza una oposición frontal en contra de uno de los estandartes de El Pacto por México: la reforma educativa. A favor de dicho acto, cabe precisar, abonan el repudio y los sentimientos de agravio popular ganados a pulso por la protagonista y manejados magistralmente en el discurso oficial. Sin menoscabo de ello, vale precisar que la popularidad de una medida ni sus aportes catárticos sustituyen el ingrediente sustancial en la forja del Estado de Derecho: instituciones estatales sólidas, eficientes y aptas para ganarse la confianza ciudadana.

Sin percatarse de ello, quienes alientan descuidadamente la opinión de que el elbazo autorizado por EPN significa el comienzo del fin de la corrupción y la impunidad en nuestro país, son confesos paladines de la ruta que conduce, quizás de modo inexorable, a la restauración del presidencialismo a la mexicana, entre otras razones, porque creen que la voluntad presidencial, aun sin instituciones implementadoras de sus decisiones, es condición suficiente para impulsar un cambio estructural.

En medio de las dudas que hoy nos asaltan, una cuestión positiva es que el escenario político de corto plazo reboza de hipótesis nulas para la línea oficialmente asumida de que vamos “en caballo de hacienda” hacia el Estado de Derecho: el tratamiento que se otorgue a los tristemente afamados y presuntamente corruptos miembros de la clase política afín al partido en el poder. Si en tales casos termina por imperar la impunidad, la conclusión inevitable es que en nuestro país puede practicarse la corrupción, a condición de no enemistarse con el presidente.

A propósito del escenario de la restauración del presidencialismo, simplismo aparte como los criticados por Luis F. Aguilar o Jorge Castañeda, entre otros, es pertinente aclarar que, de ser viable, no se trataría de una calca del existente en el siglo anterior, sino de una adecuación sofisticada a los imperativos y la mayor complejidad del siglo XXI. Mal que bien las instituciones de nuevo cuño y presuntamente autónomas como el IFE, el IFAI, el Banco de México, el Tribunal Electoral, entrañan obstáculos dignos de consideración a la voluntad presidencial, y otro tanto hacen los así llamados partidos políticos de oposición.

Hoy, la moneda está en el aire. Mas, si alguien duda de que existe una fuerza histórica que apunta hacia la restauración presidencialista, baste con ver las reformas aprobadas por el conclave priista en sus documentos básicos. Su alineamiento total a las directrices de EPN y la membresía formal de éste dentro del órgano máximo de dirección del PRI apuntan incontestablemente hacia la reconstitución de la disciplina partidaria a ultranza, pilar histórico de las siete décadas de dominación de antaño. El otro pilar del presidencialismo, las redes corporativas, también podemos suponer que ha entrado en proceso de reconstitución, y que en él, pueden tener un papel preponderante los circuitos de negociación con una oposición partidaria corporativizada y el control partidizado de las instituciones formalmente estatales. He ahí algunas de las claves de materialización del neopresidencialismo.

Por Francisco Bedolla Cancino*
*El autor es analista político mexicano
losangelespress.org.

martes, 2 de octubre de 2012

La Noche de Tlatelolco





“Son muchos. Vienen a pie, vienen riendo. Bajaron por Melchor Ocampo, la Reforma, Juárez, Cinco de Mayo, muchachos y muchachas estudiantes que van del brazo en la manifestación con la misma alegría con que hace apenas unos días iban a la feria; jóvenes despreocupados que no saben que mañana, dentro de dos días, dentro de cuatro estarán allí hinchándose bajo la lluvia, después de una feria en donde el centro del tiro al blanco lo serán ellos, niños-blanco, niños que todo lo maravillan, niños para quienes todos los días son día-de-fiesta, hasta que el dueño de la barraca del tiro al blanco les dijo que se formaran así el uno junto al otro como la tira de pollitos plateados que avanza en los juegos, click, click, click, click y pasa a la altura de los ojos, ¡Apunten, fuego!, y se doblan para atrás rozando la cortina de satín rojo.

“El dueño de la barraca les dio los fusiles a los CUÍCOS, a los del ejército, y les ordenó que dispararan, que dieran en el blanco y allí estaban los monitos plateados con el azoro en los ojos, boquiabiertos ante el cañón de los fusiles. ¡Fuego! El relámpago verde de una luz de bengala. ¡Fuego! Cayeron pero ya no se levantaban de golpe impulsados por un resorte para que los volvieran a tirar al turno siguiente; la mecánica de la feria era otra; los resortes no eran de alambre sino de sangre; una sangre lenta y espesa que se encharcaba, sangre joven pisoteada en este reventar de vidas por toda la Plaza de las Tres Culturas.

“Aquí vienen los muchachos, vienen hacia mí, son muchos, ninguno lleva las manos en alto, ninguno trae los pantalones caídos entre los pies mientras los desnudan para cachearlos, no hay puñetazos sorpresivos ni macanazos, ni vejaciones, ni vómitos por las torturas, ni zapatos amontonados, respiran hondo, caminan seguros, pisando fuerte, obstinados; vienen cercando la Plaza de las Tres Culturas y se detienen junto al borde donde la Plaza cae a pico dos o tres metros para que se vean las ruinas pe-hispánicas; reanudan la marcha, son muchos, vienen hacia mí con sus manos que levantan la pancarta, manos aniñadas porque la muerte aniña las manos; todos vienen en filas apretadas, felices, andan felices, pálidos, sí, y un poco borroneados pero felices; ya no hay muros de bayonetas que los rechacen violentamente, ya no hay violencia; los miro a través de una cortina de lluvia, o será de lágrimas, igual a la de Tlatelolco; no alcanzo a distinguir sus heridas, qué bueno, ya no hay orificios, ni bayonetazos, ni balas expansivas; los veo nublados pero sí oigo sus voces, oigo sus pasos, pas, pas, pas, paaaaas, paaaaaas, como en la manifestación del silencio, toda la vida oiré esos pasos que avanzan; muchachas de mini con sus jóvenes piernas quemadas por el sol, maestros sin corbata, muchachos con el suéter amarrado a la cintura, al cuello, vienen a pie, vienen riendo, son muchos, vienen con esa loca alegría que se siente al caminar juntos en esta calle, nuestra calle, rumbo al Zócalo, nuestro Zócalo; aquí vienen; 5 de agosto, 13 de agosto, 27 de agosto, 13 de septiembre, el padre Jesús Pérez echó a vuelo las campanas de catedral para recibirlos, toda la Plaza de la Constitución está iluminada; constelada con millares de cempazúchitl, millares de veladoras; los muchachos están en el corazón de una naranja, son el estallido más alto del fuego de artificio, ¿no que México era triste? Yo lo veo alegre, qué loca alegría; suben por Cinco de Mayo, Juárez, cuántos aplausos, la Reforma, se les unen trescientas mil personas que nadie acarrea, Melchor Ocampo, Las liornas, se remontan a la sierra, los bosques, las montañas, Mé-xi-co, Li-ber-tad, Mé-xi-co, Li-ber-tad, Mé-xi-co, Li-bertad, Mé-xi-co, Li-ber-tad, Mé-xi-co, Li-ber-tad.”

Elena Poniatowska

En memoria de los estudiantes caídos el 2 de octubre de 1968

Por Samuel Adam
homozzpping.com
2 de Octubre de 2012

Reivindicar el estado de derecho, rasgo común entre el 68 y el #YoSoy132





El historiador Alberto del Castillo Troncosoaseguró que tanto el movimiento estudiantil de 1968 como el de #YoSoy132 tienen rasgos comunes como la reivindicación de un estado de derecho, ello, de acuerdo con una publicación de La Jornada.

Así lo comentó durante la presentación de su más reciente libro, titulado La fotografía y la construcción de un imaginario: ensayo sobre el movimiento estudiantil, donde narra los episodios del movimiento del 68 desde otra perspectiva relacionada con el uso y la manipulación de las fotografías que han constituido uno de los imaginarios culturales más relevantes del país en las cuatro décadas.

Señaló que el movimiento estudiantil de 1968 se ha convertido cada vez más en una pieza clave, en un mito histórico para la clase política que está en el poder.

Dijo que actualmente vivimos el regreso del PRI al poder mediante las urnas en un proceso muy polémico, pero es con ese mecanismo cívico.

Las dudas sobre el presente

“El presente es un momento muy cuestionado por el surgimiento de otro movimiento juvenil muy poderoso, el #YoSoy132 que también trae sus propias de-mandas y surge dentro de la campaña presidencial como una reacción en contra del PRI”.

El historiador abundó que existen rasgos comunes entre #YoSoy132 y el movimiento estudiantil de 1968. “Una de las continuidades que veo es que el principal objetivo del 68 fue la reivindicación de un estado de derecho, se planteó esa necesidad, así como un levantamiento ciudadano pacífico que apuntó hacia la necesidad de una transparencia en términos de un estado de derecho”.

Agrego que “aquí hay mucha continuidad con el movimiento #YoSoy132, que se ha enfocado a la transparencia en los medios de comunicación, la convicción de que no puede haber un proyecto en la modernidad racional para el país si esto no se traduce en equidad para los medios y en una política institucional que abarque a la mayoría. Aquí hay una gran continuidad y una cuenta pendiente.”

Tomado de aristeguinoticias.com
Desde La Redacción 
Octubre 2 de 2012

lunes, 12 de diciembre de 2011

La vida, la integridad física y la tranquilidad tareas de un Estado democrático de Derecho: AMLO







En tanto que en México no hay Estado de Derecho, proponemos que el ejercicio del poder sea democrático, transparente y rinda cuentas a la sociedad; que existan vías efectivas para garantizar todos los derechos humanos; que el principio de supremacía constitucional sobre el resto de las normas legales sea una obligación para cualquier autoridad; mejores mecanismos de control de constitucionalidad y de las controversias constitucionales; reconocer la figura jurídica de acciones colectivas para proteger derechos colectivos e intereses difusos, sobre todo de los consumidores; establecer mejores mecanismos de rendición de cuentas; que existan herramientas participativas para que la ciudadana influya permanentemente el comportamiento de las autoridades (referéndum; plebiscito; revocación; iniciativa popular; presupuesto participativo; acción ciudadana de inconstitucionalidad; auditoría ciudadana; inconstitucionalidad por omisión legislativa, administrativa o de otras autoridades; audiencia pública; cabildo abierto; consulta popular).


En un Estado democrático la tarea de la seguridad pública es garantizar la vida, la integridad física, las propiedades y la tranquilidad de la población. Frente a la actual crisis de seguridad pública y la violencia desbordada por la equivocada política de combate al narcotráfico sólo mediante medidas coercitivas. La solución de fondo, la más eficaz, es combatir el desempleo, la pobreza, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas sociales.


Las fuerzas armadas no deben ser usadas en funciones civiles o para reprimir a los movimientos sociales.

No se permitirán más actos de impunidad desde el poder y se investigarán las violaciones a los derechos humanos.

La recuperación democrática del Estado será posible con una insurgencia cívica que reconstruya la República desde abajo, creando modalidades de poder ciudadano, las nuevas instituciones públicas, los nuevos instrumentos legales y políticos para gobernar con el pueblo y para el pueblo.