Subscribete:

Leaderboard

Mostrando entradas con la etiqueta Universidad de Guadalajara (UdeG). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universidad de Guadalajara (UdeG). Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de marzo de 2014

Convocan a Universitarios en Guadalajara a participar en certamen contra la discriminación



Foto: Red


El Instituto de Investigaciones en Innovación y Gobernanza, adscrito al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), invita a los estudiantes de licenciatura de la Universidad de Guadalajara a participar en el segundo certamen “El derecho a la igualdad y a la no discriminación en la sociedad jalisciense, una mirada desde la juventud universitaria”, señaló el asistente de la oficina de apoyo técnico de dicho organismo, Antonio Padilla Chávez.

Señaló que esta convocatoria, exclusiva para estudiantes de cualquier licenciatura de la UdeG, busca captar la visión de los jóvenes universitarios y la penetración del concepto en la sociedad jalisciense respecto a este problema que sucede en cualquier parte y de múltiples maneras, es decir, saber qué tan capaces son los jóvenes de percibir la discriminación en sus diferentes modalidades y espacios donde se desarrollan.

“La discriminación se da en diferentes niveles, personas o grupos. Es un fenómeno cultural. La discriminación ocurre en las oficinas administrativas, al transitar por las calles, incluso sucede en los mismos que diseñan las políticas públicas de urbanización. El problema es multidimensional. Incluso está presente en áreas como la medicina, con pacientes que tienen algún tipo de enfermedad física o mental”, señaló Padilla Chávez.

Es por eso que pueden participar estudiantes de diferentes carreras, como sucedió el año pasado, pues participaron 30 equipos (con tres personas cada uno) de diferentes licenciaturas y centros universitarios. “Fue interesante porque el equipo ganador del año pasado creó un concepto nuevo al analizar la discriminación invisible que hacen las empresas outsuorcing encargadas de contratar personal para empresas particulares”, dijo.

Padilla Chávez agrega que el ganador de este concurso obtiene un premio por 30 mil pesos, 20 mil al segundo y 10 mil al tercero, más cinco menciones honoríficas con 2 mil pesos cada uno. “El certamen no es un hecho aislado, pues forma parte de la Cátedra Unesco de Igualdad y no Discriminación, que es un proyecto que inició en 2008 en conjunto con la UdeG y el Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación)”, agregó.

La convocatoria para este segundo concurso fue abierta el 21 febrero y reciben trabajos hasta el 16 de mayo. El próximo 28 y 29 de marzo habrá un taller de formación para introducir a los interesados al tema teórico. El curso es gratuito y abierto. Las bases de la convocatoria y mayores informes pueden consultarse por medio del correo electrónico katina.torresf@redudg.udg.mx y en la página electrónica:www.instituto-gobernanza.udg.mx.

Fuente: comsoc.udg.mx

viernes, 31 de enero de 2014

Realizará UdeG campaña universitaria contra la influenza




lunes, 18 de noviembre de 2013

El Rey se muere





Cuando el sistema inmunológico deja de funcionar, multitud de infecciones oportunistas se presentan comprometiendo el sistema completo, hasta que se hace inviable la vida y el sujeto fallece sin remedio. Y una de las infecciones más características de este problema pandémico denominado SÍNDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA o SIDA, es la aparición del Sarcoma de Kaposi que fue descrito por primera vez en 1872 por el Doctor Húngaro Mortis Kaposi.

Las principales características del Sarcoma de Kaposi son: lesiones de color rojo azulado, planas o elevadas y con una forma irregular, el sangrado por lesiones gastrointestinales, la dificultad para respirar por lesiones pulmonares acaecidas, y el esputo con sangre debido también a lesiones pulmonares severas. Cuando esta condición se presenta diseminada por todo el cuerpo, el pronóstico es inevitable: la muerte en el corto plazo de un mes a mes y medio de tiempo.

En un cuarto del hospital México-Americano de la Calle Colomos, en la Colonia Ládrón de Guevara de Guadalajara, y con una muy alta posibilidad de tener cerrado el piso completo o por lo menos una zona importante de cuartos adyacentes al suyo -debido a la gran importancia del paciente alojado-, se encuentra un hombre que tiene SIDA y en cuya evolución se ha presentado ya el Sarcoma de Kaposi diseminado por todo el cuerpo. Este hombre se llama Raúl Padilla López, quien por espacio de los últimos 35 años ha construido un cacicazgo férreo en cuya red de poder se encuentra la Universidad de Guadalajara e infinidad de negocios relacionados a ella, como la FIL, el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y el complejo cultural del Teatro Diana. Por desgracia para la izquierda, también el PRD de Jalisco es de facto un negocio más de este cacique, lo cual ha complicado y degradado hasta la inmovilización los esfuerzos realmente democráticos de los luchadores de izquierda que han optado por militar en las filas de este Partido.

Por conducto de una fuente irreprochable por su cercanía con Padilla, aunque sin participar en absoluto de la construcción de su cacicazgo, ni obviamente del disfrute de sus beneficios y despojos, me fue confiada la condición puntual del Lic. Raúl, por lo cual hay una alta probabilidad de que la noticia sea cierta. Ha sido del dominio público la enfermedad del hampón en los últimos años, siendo también conocidos de todos, los viajes que con frecuencia ha realizado a Brasil y a Alemania para tratarse de un “cáncer”. Pues bien, no es un problema de cáncer lo que ha atacado a Raúl Padilla López desde hace años, sino el SIDA y en particular la aparición de múltiples brotes de Sarcoma de Kaposi.

Lo cierto es que la Era del Padillato está a punto de terminar, cuando menos en la forma en la que lo conocíamos, y es obligación de los militantes de la izquierda prever los escenarios de reacomodo de fuerzas que toda la Política jalisciense tendrá, así como las tremendas olas de choque que su desaparición tendrá para la Universidad de Guadalajara, y la previsible disputa por el control de esta institución educativa por parte de sus deudos y heredados. 


Por: Netzahualcóyotl Zaragoza Jiménez.



lunes, 28 de octubre de 2013

Memoria, razón y emoción: la complementariedad de los modelos didácticos



La enseñanza, a lo largo de los últimos años, ha pasado de estar centrada en la figura del docente a enfocarse en la autogestión y las emociones de los estudiantes, para hacer más participativo el proceso de aprendizaje.





Al menos existen tres modelos didácticos que pueden usar los docentes de la universidad para lograr el desarrollo de la memoria, el aprendizaje de los alumnos, y el uso de las emociones como parte de los procesos académicos y vivenciales orientados a mejorar el nivel y motivación del aprendizaje escolar.

El primero está orientado al fortalecimiento de la memoria a través de la dotación de información por parte de los profesores a los alumnos. El segundo, al desarrollo de la razón, generando el aprendizaje de los estudiantes por medios autogestivos y participativos, en la que el profesor juega sólo un papel de facilitador. El tercero a lograr un mejor aprendizaje por medio del manejo adecuado de las emociones, haciendo interesante, significativo y vivencial el proceso de aprendizaje.

1. Enseñar a memorizar

La memoria juega un papel importante para el aprendizaje del ser humano. Sin embargo, no es la única forma como se puede lograr o motivar el aprendizaje. Por muchos años, fortalecer y desarrollar la memoria fue el método didáctico más utilizado por los profesores en el sistema educativo mexicano, quienes entendían la práctica docente como el ejercicio de exponer clases, dictar fórmulas o enlistar autores y teorías. Era una práctica monolítica, en la que el profesor era el protagonista principal del proceso de enseñanza aprendizaje. Los alumnos jugaban un papel pasivo y eran prácticamente receptores de los conocimientos que impartían los docentes.

En este modelo conductista, el poder estaba concentrado en el profesor, quien tenía la autoridad para premiar o castigar a sus alumnos, de acuerdo a su comportamiento, pero sobre todo, dependiendo del grado de sumisión a la autoridad del docente. La memorización de conceptos, fechas, fórmulas y autores era el sustento principal de este modelo, orientado a que los alumnos, simple y llanamente, siguieran la senda dictada por los profesores y autoridades escolares.

2. Aprender a razonar
Con el pasar del tiempo, este modelo educativo entró en crisis y surgió uno alternativo, en el que, en teoría, el profesor se convirtió en orientador o facilitador del aprendizaje, los alumnos en gestores de su aprovechamiento escolar y la institución en garante de los procesos académicos. Se le bautizó como constructivismo. Ahora lo que se privilegiaba era la formación de alumnos analíticos, autogestores y con competencias o autonomía para generar su propio aprendizaje.
Asimismo se recomendaba al docente entregar a los alumnos “herramientas que le permitan crear sus propios procedimientos para resolver una situación problemática, lo cual implica que sus ideas se modifiquen y siga aprendiendo, proponiendo un paradigma, en donde el proceso de enseñanza se perciba y se lleve a cabo como un proceso dinámico, participativo e interactivo del sujeto, de modo que el conocimiento sea una auténtica construcción operada por la persona que aprende. Es decir, a partir de los conocimientos previos de los educandos, el docente guía para que los estudiantes logren construir conocimientos nuevos y significativos, siendo ellos los actores principales de su propio aprendizaje”.
De esta forma, el constructivismo se convirtió en un paradigma aceptado y adoptado por la mayoría de las instituciones educativas, centrando los esfuerzos en el aprendizaje más que en la enseñanza, haciendo un tanto prescindible a los docentes (Bunge, 2007). Bajo este modelo, el profesor se convertía en facilitador y evaluador del aprendizaje, siendo un modelo más participativo y redistributivo del poder en el espacio áulico.

3. “Educar” las emociones

Los dos modelos didácticos antes señalados, nunca consideraron al alumno como un ser humano que siente y cuya dimensión emocional era importante no sólo para el éxito en su vida académica y profesional, sino también para la convivencia social y las relaciones interpersonales. La preocupación de este modelo no era necesariamente el desarrollo autogestivo centrado en el aprendizaje, propio del modelo constructivista, sino el desarrollo humano en su dimensión emocional.

De ahí que haya surgido un tercer modelo, ligado al avance de las neurociencias, centrado en la “educación” de las emociones. Es decir, si el primero estaba orientado a “educar” o desarrollar la memoria, el segundo la razón, este último estaba orientado al conocimiento de las emociones humanas, y su uso para alcanzar los objetivos de aprendizaje buscados.

El fundamento científico de este modelo se sustentaba en los hallazgos e investigaciones de Thorndike (1920), Gadner (1983), Salovery y Mayer (1990), Damásio (1994) y Goleman (1995), quienes señalaron que las emociones jugaban un papel importante no sólo en el aprendizaje, sino, sobre todo en las relaciones interpersonales y el éxito y felicidad de los individuos.

A manera de conclusión

A partir de nuevas investigaciones y hallazgos científicos que han dado cuenta sobre el comportamiento humano y su relación con sus estructuras cerebrales, cognitivas y comportamentales, así como de la diversidad de inteligencias que posee y puede desarrollar el ser humano, es necesario replantear el modelo didáctico que los profesores del siglo XXI deben practicar para lograr y motivar un mejor aprendizaje entre los alumnos, tomando en cuenta el contexto social, los nuevos desarrollos tecnológicos y las características distintivas e intereses de los alumnos.

Este nuevo modelo tridimensional, que aquí denominaremos MER (Memoria-Emoción y Razón), está orientado a cultivar, educar y desarrollar la memoria, la emoción y la razón, con el fin de potencializar el trabajo del docente y lograr mejores resultados en el aprendizaje de los alumnos.




Por Andrés Valdés Zepeda
La Gaceta/UdeG