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viernes, 4 de enero de 2013

México considerado el país más peligroso para ejercer la actividad periodística: ONU





Hoy viernes 4 de enero se celebra en México el Día del Periodista en honor a Manuel Caballero considerado el primer periodista "moderno" en la historia del país y fallecido un día como hoy pero de 1826.

A continuación mostramos algunos datos sobre esta celebración y la profesión a la que se festeja:

* Si bien en México se conmemora la actividad periodística el 4 de enero, el 8 de septiembre se celebra el Día Internacional del Periodista.

* México es el país más peligroso del mundo para ejercer la profesión, según estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

* Mientras que el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) considera a México como el cuarto lugar con mayor peligrosidad para los periodistas y su actividad, solo por debajo de Pakistán, Irán y Libia.

* En el balance anual de Reporteros sin Fronteras (Reporters sans Frontiers), el país se encuentra como el país peligroso en el continente americano para los periodistas.

* De 1983 a 1999, según datos de la Comisión Especial de Seguimiento a Agresiones a Periodistas y Medios de la Cámara de Diputados, se reportaron 33 asesinatos; a partir del 2000 la cifra aumentó a 77, tendencia que se atribuye a la acción emprendida por la pasada administración federal en contra del crimen organizado.

* La organización no gubernamental Campaña Emblema de Prensa (CEP) ubicó a México en el periodo 2010-2011 como el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, y de acuerdo con su último análisis (2012) en el país se cometieron 11 de los 141 asesinatos de periodistas ocurridos en el mundo.

Con información de www.altonivel.com

lunes, 29 de octubre de 2012

Inseguridad en las Américas llama la atención en reunión de la SIP





El pasado 12 al 16 de octubre,  se celebró en Sao Paulo, Brasil, la 68ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) con las conclusiones que resumen los riesgos y las principales dificultades que enfrenta la prensa en las Américas. Más de 500 delegados se reunieron durante cuatro días en esta ciudad para evaluar el estado de la libertad de prensa en el hemisferio occidental.

A continuación el texto completo:


CONCLUSIONES
de la 68ª Asamblea General
São Paulo, Brasil


La violencia contra la integridad física de los periodistas y la creciente intolerancia de gobiernos autoritarios constituyen los principales problemas que afronta la prensa independiente hoy en el continente.

En efecto, trece periodistas fueron asesinados en los últimos seis meses en México, Honduras, Brasil y Ecuador por el solo hecho de realizar su trabajo.

Y una feroz ofensiva encabezada por los mismos presidentes de los países busca silenciar al periodismo independiente en Argentina, Ecuador y Venezuela mediante leyes regulatorias, discriminación de la publicidad oficial e inmensos aparatos mediáticos estatales y privados utilizados para difamar y hacer campañas de desprestigio contra los periodistas.

Existe preocupación debido a que las reformas que están en consideración de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para modificar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos pueden debilitar el trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) relacionado con la defensa de la libertad de expresión, así como a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de esa organización.

En Cuba, continúa la política del amedrentamiento, habiéndose detenido en septiembre a 533 opositores mientras que en Haití, Venezuela, Honduras y Perú se asiste a un alto grado de violencia contra la prensa. A su vez, en México, agresiones, amenazas y atentados representan el mal principal.

Leyes de prensa que restringen la tarea del periodismo son promovidas en Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, Perú y Uruguay.

En Ecuador la justicia carece de imparcialidad y continúa agrediendo a medios y periodistas bajo un discurso oficial hostil que genera autocensura, en tanto que en Brasil la justicia sigue fallando en contra de los medios para prohibir dar información.

En Argentina la presidenta sigue sin dar conferencias de prensa y abusa de la cadena nacional para anuncios que no contempla la legislación, además de tergiversar estadísticas oficiales y mantener un costoso aparato de comunicación utilizado muchas veces para atacar a los críticos.

La amenaza a la prensa independiente puede tener un capítulo oscuro en diciembre, cuando el Gobierno pretende avanzar sobre los medios audiovisuales del Grupo Clarín desconociendo fallos judiciales y normas legales. Esos medios son los pocos que hoy informan con independencia del relato oficial.

En Nicaragua y Venezuela la publicidad oficial se entrega a medios afines y se niega a los críticos, mientras persiste el secretismo y la falta de acceso a la información pública.

Los informes país por país, las resoluciones y las conclusiones están disponibles en la página:www.sipiapa.org

miércoles, 17 de octubre de 2012

Son ya 137 agresiones a periodistas en México en lo que va del año





México D.F a 16 de octubre de 2012 (ARTICLE 19) .- México ha pasado por un periodo de intensa actividad política. La sociedad vivió un proceso de varios meses al final de los cuales fue electo un nuevo presidente de la República y se renovó el total de las cámaras de Diputados y Senadores. Como podía anticiparse, se presentaron fenómenos propios de la transición, un reacomodo de grupos políticos y sociales que incluyen a las organizaciones delictivas que operan en el país y que colocan sobre la mesa varios desafíos para la libertad de expresión y el derecho a la información de la sociedad.

Hasta el 30 de septiembre de 2011, hace un año exactamente, ARTICLE 19 había registrado un total de 140 agresiones contra periodistas, trabajadores de los medios e instalaciones de empresas de comunicación. Pese al contexto descrito arriba, hoy el número es marginalmente más bajo, aunque es definitivo que continúan ahondándose problemáticas severas, particularmente el alto porcentaje en el que los funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno son responsables de acciones contra la prensa y el alto nivel de violencia de parte de la delincuencia organizada.

Seguir leyendo Informe





Fuente: libertad-expresion.org.mx

lunes, 15 de octubre de 2012

El ejercicio del periodismo es amenazado por publicidad, leyes y violencia





El control de la publicidad estatal, las leyes aprobadas en algunos países de Latinoamérica y la violencia criminal contra los periodistas en México u Honduras son las mayores amenazas contra la libertad de prensa en la región, dijo el domingo a la AFP el director ejecutivo de la SIP, Julio Muñoz.

En la región, “hemos pasado de una censura directa a los medios de comunicación, ejercida por dictaduras, por ejemplo, a nuevas formas más sutiles” de control, afirmó Muñoz, directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se reúne desde el viernes en Sao Paulo con motivo de su 68ª Asamblea General.

“Medidas indirectas como el control del papel y los insumos o el control de la publicidad oficial son algunas de las formas sutiles con que actualmente se controla a los medios de comunicación”, dijo.

“Los diarios, para poder subsistir, necesitan publicidad. Pero en muchos países, la publicidad se usa para premiar o para castigar, y esa es una forma sutil para controlar a un medio de comunicación”, insistió.

Otras de estas formas “sutiles” de control son las leyes de prensa “utilizadas con un objetivo político. En Venezuela, hay ley de prensa, en Nicaragua, en Ecuador, en Bolivia, en Argentina. Estas leyes consisten en crear una estructura legal que impide que el periodismo se ejerza libremente”, añadió.

Desde el viernes y hasta el martes, la SIP está reunida en la capital económica de Brasil para debatir sobre la situación de la libertad de expresión en las Américas y elaborar su nuevo informe, cuyos contenidos preliminares fueron conocidos el domingo durante los debates de las comisiones. El informe comprende el período entre marzo y octubre de este año.

De acuerdo con la SIP, que reúne a propietarios de medios de comunicación, países como Argentina, Venezuela y Ecuador están entre los más hostiles al ejercicio del periodismo, donde “maniobras” judiciales, amenazas y violencia son las formas más usadas para coartarlo.

“Después, hay otras formas de censura mucho más violentas, como el asesinato de un periodista en el ejercicio de su profesión. Y esos crímenes quedan impunes”, lamentó Muñoz “¿Quiénes matan a los periodistas? Los grupos narcotraficantes, guerrilleros o los grupos de interés. México, como lo era Colombia antes, está en un alto número de asesinatos, así como también Honduras”, y “aquí mismo, en Brasil”, comentó.

De acuerdo con el informe, México registró seis periodistas asesinados y tres desaparecidos en el período, mientras en Honduras, fueron asesinados tres periodistas y un funcionario de un medio de comunicación.

“La situación se agrava por la incapacidad del gobierno de controlar el alto nivel de violencia que asola a toda la sociedad”, dice el informe en relación a Honduras.

Sobre México, el documento señala que la principal preocupación es la “constante violencia contra los periodistas y a ella se suma la impunidad en la mayoría de esos casos”. Si bien destaca una reciente ley que federaliza los crímenes contra periodistas, lamenta que en México, estas leyes “quedan en el papel”.

“El ambiente de la libertad de prensa es un ambiente que cambia de tiempo en tiempo. Nunca podemos decir que existe completa libertad de prensa”, remarcó Muñoz.

Con información de AP/elcronistadigital

domingo, 14 de octubre de 2012

Preocupante la situación del panorama periodístico en México: SIP





La violencia contra los periodistas y la impunidad de esos delitos constituye la principal “preocupación” en el panorama informativo de México, reveló hoy el informe preliminar sobre ese país de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) .

El documento, que debe ser aprobado por la asamblea de la organización que se reúne estos días en Sao Paulo, reflejó que además de “la reiterada violencia” y la impunidad, el fracaso de las leyes para la protección de los informadores, que “quedaron como letra muerta” , se alzan como principales motivos de alarma.

Además, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reveló que cerca de 70 % de los ataques contra periodistas quedan impunes, consigna el informe.

Según esta última organización, 82 periodistas han sido asesinados y 16 han desaparecido en México desde el año 2000.

La periodista mexicana Andrea Miranda explicó que el periodismo de su país debe ser concreto y objetivo, además, de garantizar que el informador regresará a la redacción en condiciones seguras.

Asimismo, se mostró escéptica sobre las leyes de protección de los periodistas ya que precisó que la “intensidad de la violencia está en la frontera” , en las provincias y en las zonas atravesadas por las rutas del narcotráfico y en esas áreas no hay confianza en aquellos encargados de hacer cumplir la ley.

Fuente: SIP

lunes, 8 de octubre de 2012

La traición de los periodistas





Los periodistas de México están cada vez más dispuestos a traicionar todo aquello que su formación intelectual y los códigos éticos de la profesión representan. Lejos de mantener una función social en la que la información es un derecho y no una mercancía, les ha resultado muy fácil contaminar las mentes de sus audiencias.
En general, la traición al pueblo mexicano se ha convertido en una práctica distintiva de la clase política y de los intelectuales que los secundan por acomodarse en el círculo del poder. Aún así, se mantenía cierta esperanza y credibilidad en el periodismo crítico, aunque muchos de estos profesionales que hoy lo ejercen fueran impulsados desde las campañas salinistas con la etiqueta de “objetivos” y desde entonces no han dejado de encarecerse en el mercado de las influencias.
El escritor checo Karel Capek publicó un artículo periodístico en 1934 sobre el papel de los intelectuales en el contexto del ascenso al poder de los nazis en Alemania. Que en el contexto del PRI actual, en México, cobra mucho sentido.
“Allí donde la violencia es ejercida contra la humanidad civilizada nos encontramos con intelectuales que están ampliamente implicados en ello, e incluso hacen ostentación de argumentos ideológicos para justificarla. Ya no se trata de una crisis o de una enfermedad de la clase intelectual, sino de su tácita y general complicidad con el caos moral y político de la Europa actual […] Ningún valor civilizado puede ser obsoleto hasta que se abandona […] La decadencia de la clase intelectual es el camino hacia la barbarie de todo.” (The Spirit of Praga, 1990).
El periodismo en México se ha convertido en la reproducción sistemática de boletines gubernamentales y en entrevistas a políticos hechas a modo para imprimir en la audiencia la percepción de “señor indispensable” para la vida pública. Pero también, es un arma sicológica que vuelve invisibles a las verdaderas víctimas, y a los victimarios los convierte seres humanizados, al grado de suscitar solidaridad con éstos e indiferencia con aquellas.
Podemos identificar por grupos a los portadores de estas armas en México. Hay un grupo de periodistas que ha estado embelesado en legitimar, por ejemplo, el fraude electoral, y con la demagogia del PRI han justificado todo cuanto ha sucedido en el país respecto a violaciones de derechos humanos: terror, asesinatos, persecución política y encarcelamiento de inocentes sólo engrosan las tímidas denuncias de los familiares de las víctimas.
En estos últimos años, la violencia no ha dejado de ser la respuesta del poder contra toda esta energía en movimiento por intentar al menos una endeble democracia en la vida pública. Desde las desapariciones forzadas, presos políticos en Chiapas, atentados contra Agustín Estrada (expareja homosexual de Enrique Peña Nieto), violaciones en Atenco, masacres en Guerrero y el Noreste, feminicidios y los asesinatos despiadados de los periodistas en Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León (territorio Zeta), entre otras miles de atrocidades, forma parte del silencio de los periodistas mediáticos.
Estos periodistas favorecen de forma directa el narcopoder para consumar la imposición de Enrique Peña Nieto, y son los que moldean las mentes dóciles de la audiencia masiva, por televisión. Los nombres y sus caricaturas grotescas circulan en las redes sociales, con una lista, mejor conocida como “Los prostitutos del poder”.
Pero hay otro grupo de periodistas que si bien no expresaron su apoyo al narcopoder, han tolerado sin ninguna objeción la violación sistemática de derechos humanos y abusos en contra del pueblo mexicano. Pueden identificarse por niveles, en cada entidad, en cada ciudad, en cada medio de comunicación. Su silencio es completamente funcional a la corrupción y al abuso de los políticos. Y un tercer grupo más exclusivo por su nivel de influencia, que es identificado con la etiqueta de objetividad e impulsa la agenda de la vida mediática mexicana.
Es comprensible que los periodistas honestos no critiquen de forma explícita el terror del estado, porque en ello va su vida y la de sus familias. Sin embargo, no todos estos periodistas quedan relegados a un segundo plano, marginados, en su silencio. Sino que se suman a la elite del régimen con cargos y condecoraciones, en algunos casos, o ayudan a la enajenación de las audiencias respecto a la tragedia que vive México. Y esto es lo más difícil de comprender cuando vemos estas imágenes absurdas de quienes identificamos con un periodismo “objetivo”.
El asesinato del hijo de Moreira es un buen ejemplo que cómo se trató en los medios y de cómo el nombre de un criminal en voz de un periodista con reconocimiento, puede cambiar la percepción en un giro de 180 grados. Este reportaje fue recomendado por Jenaro Villamil, de su casa editorial Proceso.
@jenarovillamil  "Reportaje muy recomendable de @ArturoRodríguez sobre la tragedia de Moreira y la desgracia de Coahuila http://fb.me/1jYwqUXcz"
 
Se puede entender que su promoción responde a un intento de solidaridad con su colega. Lo que no se puede entender es porqué favorecer un velo mediático ante una situación de corrupción y crimen.
Sacerdote consuela a Humberto Moreira. Foto: EFE
El autor dice “Como gobernador –en referencia a Moreira– solía confrontarse con Felipe Calderón: varias veces le recriminó la militarización exacerbada del país. Desde Coahuila ayudó a varios de sus compañeros de partido a ser gobernadores, entre ellos a su hermano Rubén, quien lo sucedió.”
La forma de plantear el conflicto, por parte del reportero, favorece a quien ha cometido crímenes peores. Cualquier crítico de la militarización, no lo hace reivindicador de los derechos humanos ni lo exime de sus propias violaciones. Moreira era crítico de la militarización, pero por su desplazamiento como jefe tribal que controla el tráfico de influencias en la región.
Los militares protegen a un cártel y Moreira a otro. La militarización comandada desde la PGR, abre la competencia en el tráfico y esto genera enfrentamientos. Una fuente confidencial, que antes de recurrir a Los Ángeles Press para revelar parte de esta información, recorrió varios medios en México. Ningún medio digital ni impreso quiso investigar más allá de la versión oficial. Se trata del pago que hacen periódicamente los Zetas a militares como Avigaí Vargas Tirado, director del centro de espionaje de la PGR por dar información. Ésta es la “confrontación” de Moreira con Calderón, su desplazamiento a fuerza de balas en la que le tocó al hijo.
El reportero de Proceso, Arturo Rodríguez, escribe que Moreira es “crítico de la militarización”, y que “se convirtió en víctima de la violencia que azota al país y en estos días sobre todo al norte de Coahuila. En sus palabras padece “en carne propia” el saldo de la “guerra absurda” declarada por Calderón al inicio de su mandato”.
Se insiste, Moreira no es víctima de la violencia y sus críticas no responden a los mismos motivos que de los defensores de derechos humanos.
El periodista no lo puede ubicar en el mismo plano de las niñas secuestradas de Juárez para su depredación sexual y venta de órganos, por ejemplo. O de los miles de “daños colaterales” de los que cínicamente se deslindó Felipe Calderón. Moreira no está en desgracia, como lo califica el reportero, compite claramente en el mundo del narcotráfico y su deuda al estado de Coahuila sólo representa uno de tantos crímenes que se pueden cometer en México en completa impunidad, si se pertenece a la clase política.
Llevar a Moreira a juicio es imposible, y meterlo a la cárcel por dos o tres decenios, inimaginable. Y de igual manera resulta para cualquier político del narcopoder. La forma en que sólo pueden aplacarlos, cuando su avaricia está desbordada es afectando a sus propios intereses: “su carne propia”. El ejército y la PGR aparentan estar al mando de Calderón, pero hoy más que nada necesitan demostrar que aún son los pilares del control del tráfico, aun cuando sea con ayuda de los rivales de Moreira y compañía, porque se juegan los mandos burocráticos en este par de meses con sueldos onerosos.
Si el periodista pierde vista el contexto político de esta ejecución, nos presenta, en efecto, una víctima más. Y termina contaminado la mente de sus lectores, motivándolos a inclinarse hacia un criminal. Mientras que las verdaderas víctimas siguen en el anonimato y la injusticia.
Otro ejemplo complicado de entender es la entrevista de Carmen Aristegui a Aleph Jiménez, quien fue reportado por desaparición forzada. Aristegui termina acorralando a un hombre de 32 años que le explica, aún amedrentado, el contexto de la privación de su libertad o el porqué se vio obligado a esconderse. Como quiera que sea, hubo un móvil. La periodista hace abstracción de ello y caricaturiza una grave violación de derechos humanos contra este hombre e ignora el resto.
Aristegui no se preocupa por la represión en Ensenada que dio motivo a las denuncias públicas de Jiménez. Tampoco se preocupa por el ejercicio cabal de la libertad de expresión del activista. No pregunta cómo el senador Blázquez Salinas, usurpador de la izquierda, colaborador de Jorge Hank Rhon, aparece en la escena como su “protector”. Ni tampoco Aristegui creó en su agenda un espacio para entrevistar al presidente municipal de Ensenada, Enrique Pelayo Torres, responsable de la represión el 15 de septiembre, con 19 detenidos, dos heridos y la situación no clara de Jiménez.
Tampoco se preocupó Aristegui, en su carácter de periodista, por qué los homicidios en torno a los científicos del CICESE, o porqué los dos feminicidios que fueron perpetrados a principios de septiembre no han sido investigados, pese a las alertas que ha mandado Tijuana. Por qué la ejecución del consuegro del presidente municipal que cultivaba marihuana en su domicilio. Mucho menos el acoso de paramilitares encapuchados a las comunidades indígenas, que denunciaba #YoSoy132 Ensenada. Todos estos hechos, que en total fueron nueve homicidios en una semana, no pueden extraerse del contexto y sólo “regañar” públicamente a un hombre que buscaba salvar su vida, después de que su delito fue denunciar violaciones de derechos humanos.
#Yosoy132 Ensenada Foto: red
Son hechos que en voz de periodistas reconocidos por sus medios o por sus trayectorias, fácilmente son manipulables y mal entendidos en términos de valores y principios por las audiencias. Imágenes absurdas que trivializan la violación de derechos y libertades en México, y muestran cómo una víctima puede terminar desintegrada ante los ojos de la opinión pública o un victimario atraer la solidaridad del pueblo por una baja en su familia.
En el caso de Aleph Jiménez, incluso, Aristegui incita al coraje de sus radioescuchas contra la víctima, al mencionarle directamente sin fuentes ni referencias precisas que “dicen que hiciste el ridículo” ante la movilización de redes sociales y medios para alertar sobre el riesgo que corría. Una asociación lingüística muy grave, en voz de Aristegui, porque lleva a desarticular completamente el drama que vivió la víctima y, por ende, la solidaridad popular.
Se requiere mucha fuerza moral, pues, para resistir al narcorégimen. Sin embargo, no se justifica ninguna de estas acciones que hacen invisibles a las víctimas. Hacerlo, es traicionarlas a ellas y al pueblo de México.
Y en este contexto, desde luego que es posible ser vocero del PRI o de cualquier otro partido cómplice de sus violaciones, después de los feminicidios en Ciudad Juárez donde por veinte años no ha habido un solo culpable. Es posible cerrar los ojos, después de las masacres y fosas comunes en cada entidad donde entra el ejército y se enfrenta con los controles locales peleando por lo mismo.
Es posible seguir volteando al lado opuesto donde degüellan, mutilan y torturan a los colegas por hacer su trabajo cabalmente. Sí, es posible sacudirse el pudor y legitimar la versión oficial con cada crimen perpetrado contra el pueblo sin poder, y desde luego es posible difundir rutinariamente la versión oficial de que el narcotráfico es un ente aparte de los gobiernos locales y de la misma presidencia.
Pero lo que no es posible, es seguir siendo periodista, con los mismos principios y códigos éticos, que requiere la profesión.
Por Guadalupe Lizárraga
losangelespress.org
Octubre 7 de 2012
Foto: Tomada de Internet